
La letra pequeña del contrato ruso: dominicanos podrían enfrentar prisión si desertan de la guerra
RUSIA.- Los casos de dominicanos que viajaron a Rusia atraídos por ofertas de trabajo y terminaron incorporados a la guerra contra Ucrania siguen planteando interrogantes sobre cómo llegaron a las filas militares rusas y en qué circunstancias aceptaron combatir.
El equipo N Investiga ha realizado una serie de reportajes que da seguimiento al caso y en esta ocasión lograron tener acceso a un contrato redactado en ruso que permite examinar las condiciones bajo las cuales, al menos uno de estos dominicanos, formalizó su incorporación militar, así como a un audio de un integrante de esta estructura que aporta nuevos elementos sobre el proceso que los vinculó a un conflicto armado extranjero.
El documento está encabezado por la Orden número 625, emitida por el Ministerio de Defensa ruso el 18 de septiembre de 2023, que modificó los modelos oficiales de contratos militares.
Entre las obligaciones figuran cumplir las normas militares, respetar el juramento y servir y defender a la Federación de Rusia. El contrato establece una duración de un año y dispone que quienes se retiren antes de cumplirlo deberán reembolsar los recursos del presupuesto federal destinados a su formación militar. Sin embargo, el espacio reservado para especificar el monto de esa deuda aparece en blanco en el documento revisado.
La posibilidad de abandonar las filas tampoco depende únicamente de la voluntad del reclutado. Según explicó Juan José Eusebio, abogado y magíster en Seguridad y Defensa Nacional, la salida anticipada solo estaría contemplada por causas justificadas en el contrato, como sufrir heridas que impidan continuar combatiendo o, en el peor de los casos, la muerte.
El especialista advirtió que la deserción puede acarrear penas de entre cinco y 20 años de prisión, dependiendo de las circunstancias previstas en la legislación rusa.
De una oferta de trabajo a las filas militares
La historia de Jesús Campusano, un herrero de 52 años, residente en Bajos de Haina y padre de cuatro hijos, refleja cómo una oferta laboral puede terminar en una situación muy distinta de la esperada.
El dominicano salió del país el 27 de julio rumbo a Rusia tras recibir una propuesta de trabajo civil mediante un enlace publicado en Facebook. Sin embargo, su hermana, Cristina Campusano, relató que posteriormente le comunicaron que el contrato sería por un año y que luego se renovaría automáticamente.
La incertidumbre sobre su destino aumentó cuando Jesús le hizo una advertencia que ella interpretó como una señal de peligro.
“Ya me van a mandar. Si dentro de tres meses no te tiro, ya tú sabes”, recordó Cristina que le dijo su hermano, quien no le explicó abiertamente qué podía ocurrirle.
La familia de Yeudy Pérez Figuereo también vive con angustia. Su madre, Orquídea Figuereo, relató que recibió una llamada de su hijo tres días después de su partida. Él le dijo que se encontraba en un centro médico, donde le realizaban estudios, pero las comunicaciones se hicieron cada vez más escasas.
Posteriormente, sus hermanas lo confrontaron y, según el relato familiar, Yeudy les reveló que también había sido afectado por la situación y que negarse a cumplir órdenes podía tener consecuencias fatales.
Pese a no contar con experiencia militar previa, Yeudy llegó a recibir reconocimientos dentro de las filas rusas. Su madre contó que él le mostró distinciones y le habló de la posibilidad de colocarlo al frente de un batallón.
Uno de los certificados, fechado el 8 de septiembre, reconoce supuestos resultados en entrenamiento, disciplina, responsabilidad y lealtad al deber militar. La interrogante es qué preparación recibió para asumir esas responsabilidades a menos de dos semanas de haber llegado a territorio ruso.
Entre la muerte y el castigo por intentar escapar
Los testimonios recogidos en el documental de Deutsche Welle (DW), Atraídos al frente, publicado el 6 de octubre, muestran los riesgos que enfrentan extranjeros incorporados al Ejército ruso.
En el material aparecen denuncias de maltratos, castigos y amenazas contra quienes intentan escapar, además de relatos sobre combatientes enviados al frente sin equipamiento adecuado ni preparación suficiente.
Un ciudadano indio entrevistado para el documental aseguró que quienes intentaban huir podían recibir disparos, palizas o ser atados y obligados a regresar al campo de batalla.
El abogado Juan José Eusebio cuestionó las condiciones en que, según esos testimonios, son enviados algunos extranjeros a combatir. Señaló que las normas internacionales contemplan obligaciones de aprovisionamiento, alimentación y atención médica para los militares.
“Básicamente están mandando carne de cañón al frente de una guerra”, expresó.
Otro testimonio incluido en el documental describe cómo combatientes extranjeros eran enviados a recoger cadáveres mientras sus superiores rusos permanecían alejados de esas tareas.
Estos relatos no prueban por sí solos que todos los dominicanos reclutados estén sometidos a las mismas condiciones, pero ofrecen un contexto sobre los peligros denunciados por extranjeros incorporados a las fuerzas rusas.
El que firme deberá reembolsar los recursos del presupuesto federal destinados a su formación militar si se van antes Sin embargo, en el documento al que tuvimos acceso, el espacio reservado para el monto correspondiente aparece en blanco. Pero testimonios describen una realidad aún más cruda: extranjeros obligados a cumplir tareas que los enfrentaban directamente con la muerte. Mientras los rusos permanecen alejados del campo de batalla, como explica este indio cuyo superior lo enviaba dos veces al día al campo de batalla a recoger cadáveres.
Familias denuncian falta de respuestas
Mientras crece la preocupación por el destino de sus parientes, los familiares de dominicanos reclutados cuestionan la respuesta de las autoridades y reclaman gestiones para lograr su regreso.
Isabel Peguero, madre de Lorenzo García Peguero, un técnico en publicidad de 32 años cuyo caso fue presentado a finales de septiembre, aseguró que todavía no ha recibido respuestas satisfactorias.
“Nosotros tenemos más información que el canciller. Ellos no han hecho absolutamente nada”, afirmó.
El canciller Ito Bisonó remitió como ejemplo ilustrativo la primera página en español de un contrato similar al documento en ruso, pero sin firma. Según explicó, las relaciones contractuales individuales limitan las gestiones que puede realizar el Estado dominicano.
No obstante, fuentes citadas en el reportaje sostienen que algunos contratos se firman una vez los reclutados llegan a Rusia y que, en esas circunstancias, podrían verse obligados a suscribirlos. Orquídea Figuereo también denunció que su hijo y otros dominicanos habrían tenido que firmar bajo amenazas de agresión.
Las familias, además, entregaron expedientes de sus casos a la Embajada de Rusia en República Dominicana para solicitar el retorno de sus parientes. Isabel Peguero afirmó que, cuando acudieron a depositar los documentos, no fueron recibidas por el embajador y que posteriormente este habría dicho que desconocía la presencia de dominicanos en Rusia.
Más de 200 dominicanos bajo incertidumbre
A tres meses de que salieran a la luz las primeras denuncias, el destino de más de 200 dominicanos reclutados y trasladados a Rusia continúa siendo motivo de preocupación para sus familiares, según el balance presentado en el reportaje.
Algunos desconocen dónde están sus parientes; otros saben que están heridos, pero ignoran en qué condiciones reciben atención médica o si podrán regresar al país.
Para las familias, cada día sin información aumenta la angustia ante un compromiso militar que, de acuerdo con el contrato examinado, no puede abandonarse libremente sin exponerse a consecuencias legales y económicas.
La pregunta ya no es únicamente cómo llegaron estos dominicanos a Rusia, sino qué posibilidades reales tienen de salir de una guerra en la que sus familiares temen perderlos, mientras esperan respuestas y una intervención que les permita volver a casa.





