Regionales

Imágenes exclusivas de «Doña Rosita» en vida revelan la frialdad detrás de su trágica desaparición

En el marco de la profunda consternación que embarga a la comunidad del Bajo Yuna por el asesinato de Rosa Isabel (conocida como «Doña Rosita»), el reporte de Agenda56 ha sacado a la luz imágenes exclusivas de una cámara de seguridad que capturaron los últimos momentos de la víctima con vida. El video se ha convertido en la pieza central del dolor y la indignación colectiva.

Las grabaciones muestran a Doña Rosita caminando de manera pacífica y cercana junto a la presunta autora del crimen, identificada por comunitarios y familiares como Marieli Figuereo. Lo que más ha impactado a quienes han analizado el material es la aparente normalidad y la familiaridad con la que se desplazaban, como si compartieran un lazo cercano de toda la vida.

Los analistas y allegados locales señalan el fuerte contraste visual: por un lado, una mujer mayor que caminaba con absoluta pureza y sin malicia alguna; por el otro, una persona que, según las investigaciones, ya planificaba fríamente cómo arrebatarle la vida mientras la guiaba en el trayecto hacia Santo Domingo para tomar un autobús con destino a San Juan de la Maguana.

El engaño que precedió a la caminata capturada en video

De acuerdo con los testimonios de los residentes de Barraquito, las imágenes de seguridad muestran el desgarrador desenlace de un asedio constante. Se denunció que la acusada se valía de la tecnología y aplicaciones de mensajería para burlarse y atormentar previamente a Doña Rosita, llegándole a decir falsamente en el pasado que su hijo había fallecido. El video de la cámara de seguridad evidencia el gran valor humano de la víctima, quien a pesar de los engaños previos, accedió de manera noble e inocente a acompañar a la joven, caminando detrás de ella de la misma forma en que un niño sigue un dulce.

Dolor y exigencia de justicia en el Bajo Yuna

La difusión de este video ha encendido la indignación de todo el pueblo de Barraquito, el cual se mantiene en un absoluto y respetuoso silencio, sin música ni ruidos cotidianos en las calles, esperando la entrega del cuerpo para darle el último adiós.

Los comunitarios insisten en que las imágenes son una prueba contundente de la frialdad del hecho y advierten firmemente a las autoridades judiciales que no aceptarán un dictamen amañado. El pueblo exige la pena máxima para la responsable de acabar con la vida de una mujer recordada únicamente por su sonrisa, su entrega en el centro educativo local y sus profundos valores sociales.

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