
Castigos con correas y otras prácticas dolorosas persisten en hogares dominicanos, advierte Unicef
AGENDA56, SANTO DOMINGO.- Los niños y niñas con discapacidad, especialmente aquellos con condiciones cognitivas, enfrentan una mayor exposición al maltrato físico y psicológico en los hogares dominicanos, según los hallazgos de un estudio del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), dados a conocer por su representante adjunta en el país, Anyoli Sanabria López.
Durante una entrevista en el programa El Despertador, que se transmite por Color Visión, canal 9, Sanabria López explicó que esta situación afecta particularmente a menores con trastornos del espectro autista que no han sido diagnosticados, debido a que algunos padres interpretan sus dificultades para comunicarse o seguir instrucciones como actos de desobediencia.
«Por ejemplo, las niñas y niños con discapacidad se demostraron que sufren más violencia», afirmó la representante de Unicef, al señalar que el problema se presenta especialmente en menores con discapacidades cognitivas.
Explicó que, cuando un niño no comprende una instrucción o tiene dificultades para expresar sus necesidades, algunos cuidadores recurren al castigo físico porque consideran que se trata de un problema de conducta.
«Ellos creen que es mala crianza, que es desobediencia, que es una forma de ser rebeldes», sostuvo.
La representante del organismo internacional relató el caso documentado de una madre que reconoció haber maltratado a su hijo porque desconocía que tenía una condición del espectro autista.
Según explicó, la mujer expresó arrepentimiento después de recibir el diagnóstico de su hijo y comprender que sus dificultades de comportamiento estaban relacionadas con su condición. Posteriormente, recibió herramientas que le permitieron modificar la manera de relacionarse con el menor.
El 60 % de los niños de tres y cuatro años sufre violencia
Otro de los hallazgos expuestos por Unicef indica que los niños más pequeños también presentan una mayor vulnerabilidad frente al maltrato.
Sanabria López reveló que el 60 % de los menores de entre tres y cuatro años sufre violencia, una proporción superior a la registrada en otros grupos de edad.
Explicó que esta situación podría estar relacionada con las dificultades que enfrentan algunos padres para comprender las necesidades y emociones de los niños durante sus primeras etapas de desarrollo.
Asimismo, indicó que los datos de la encuesta de hogares realizada con la Oficina Nacional de Estadística (ONE) muestran que más del 50 % de los niños, niñas y adolescentes ha sufrido violencia física, una situación que, según afirmó, no ha registrado una disminución significativa.
La funcionaria destacó que existe una contradicción entre las opiniones expresadas por los adultos y las prácticas de crianza, ya que apenas el 12 % de los encuestados manifestó estar de acuerdo con utilizar la violencia para educar.
Castigos físicos se justifican como formas de corrección
La representante de Unicef explicó que uno de los principales hallazgos del estudio es que muchos padres y cuidadores continúan justificando el castigo físico bajo el concepto de corregir a sus hijos.
«Los padres dicen yo no maltrato a mi hijo, yo lo corrijo», expresó, al señalar que esa interpretación contribuye a normalizar prácticas violentas dentro de las familias.
Entre los métodos identificados por la investigación mencionó los golpes con correas y castigos que incluyen obligar a los menores a arrodillarse sobre superficies que les causan dolor.
También indicó que estas prácticas se transmiten de una generación a otra, debido a que muchos adultos reproducen los métodos de crianza que experimentaron durante su infancia.
La representante de Unicef sostuvo que la violencia contra la niñez no presenta grandes diferencias entre sectores sociales ni entre comunidades urbanas y rurales, porque responde a creencias arraigadas en la sociedad.
Unicef llama a cambiar los métodos de crianza
Sanabria López explicó que el problema no necesariamente está relacionado con la falta de afecto de los padres hacia sus hijos, sino con la creencia de que los castigos físicos y psicológicos constituyen herramientas efectivas para educarlos.
«El problema no es la falta de amor, todo padre, todo cuidador, todos queremos a las niñas y niños, el problema es que hemos creído que el castigo es una forma efectiva de educar», manifestó.
Advirtió que estos métodos pueden afectar la salud mental y el desarrollo de los menores, además de generar comportamientos basados en el miedo.
«El miedo puede ser efectivo hoy porque el niño va a hacer caso, pero no es efectivo a largo plazo», sostuvo.
La representante de Unicef planteó la necesidad de que las familias, las instituciones públicas, el sistema educativo y los medios de comunicación promuevan herramientas de crianza respetuosa que permitan corregir conductas sin recurrir a la violencia.





