
Bajos salarios empujan a dominicanos a usar tarjetas de crédito como “salario sustituto”, según estudio
AGENDA56, SANTO DOMINGO.- La insuficiencia salarial en la República Dominicana ha dejado de ser únicamente un indicador de vulnerabilidad social para convertirse en la piedra angular de uno de los negocios más rentables del sistema financiero nacional: la expansión acelerada del crédito de consumo mediante tarjetas de crédito a estratos de bajos ingresos.
Así lo revela el informe “La rentabilización de la insuficiencia salarial: endeudamiento y acumulación financiera mediante tarjetas de crédito en República Dominicana – Agosto 2026”, en el que se detalla este comportamiento y la brecha estructural no resuelta entre el salario y la canasta básica familiar en la economía local.
En ese sentido, explica que el salario promedio cotizable en la Tesorería de la Seguridad Social (TSS) se situó en RD$37,525 a junio de 2025, mientras el costo promedio de los artículos básicos de consumo ascendió a RD$48,542.
Esta diferencia de más de RD$11,000 mensuales, según detalla el análisis, obliga a una amplia franja de trabajadores a financiar compras básicas de alimentos, salud y transporte. De hecho, detalla que el 62.4 % de la fuerza laboral formal del país percibe ingresos por debajo de los RD$30,000 al mes.
“Lo que apalanca el circuito de las tarjetas de crédito son los mismos bajos salarios que terminan erosionados aún más al tener que dedicar una fracción de este a pago de deuda en tarjetas en una espiral interminable. Los altos montos del crédito, el alto costo de la vida y la imposibilidad de pagar por los escasos ingresos envuelve a las personas y hogares en una “trampa de financiamiento” crónico que deriva en intereses más altos y penalidades, asegurando un mercado cautivo y altamente rentable”, Subraya el estudio.
El plástico como paliativo
El informe, realizado por los investigadores Francisco Tavarez Vasquez, Matias Bosch Carcuro y Stanly Abreu de la Cruz, señala que, lejos de operar como un instrumento para consumo extraordinario o compras planificadas, la tarjeta de crédito se ha transformado en un «salario sustituto».
Muestra de ello es que el 63.1% de los nuevos plásticos emitidos en el sistema financiero fue asignado a personas con ingresos declarados inferiores a los RD$32,500 mensuales.
En los segmentos de menor ingreso (aquellos que devengan hasta RD$12,500), la flexibilidad crediticia alcanza proporciones críticas. Las entidades financieras autorizan límites de crédito que representan hasta 17.5 veces el salario mensual del tarjetahabiente. Como resultado directo, este segmento acumula una deuda promedio que equivale a 4.8 veces su ingreso formal.
“En este contexto, la presente investigación sostiene que las tarjetas de crédito están funcionando crecientemente como un salario sustituto, es decir, como un mecanismo que permite compensar de manera compulsiva y sistemática a modo de “bicicleta financiera” las limitaciones del ingreso laboral, a costa del endeudamiento crónico de los hogares”, dice.
La trampa del pago mínimo
Los investigadores de la Universidad Autonoma de Santo Domingo (UASD) indican que el riesgo de este esquema radica en el costo del dinero. Un 47.5% de los tarjetahabientes pertenecientes al estrato salarial más bajo sobrevive financieramente abonando únicamente el pago mínimo mensual de su saldo adeudado.
Al enfrentarse a una tasa de interés promedio del 58.0% anual para tarjetas de crédito —ampliamente superior a las tasas de los préstamos de consumo (19.6%) y créditos hipotecarios (11.4%)—, la amortización del capital se vuelve inalcanzable. El impacto social se refleja en que un 55.9% de los usuarios de este renglón padece estrés financiero severo o morosidad mayor a 90 días.
«El motor económico no se está impulsando por un aumento del poder adquisitivo real, sino por el endeudamiento predatorio de la base trabajadora», expresa el análisis.
Expansión y concentración
Entre los años 2016 y 2025, la cartera total en tarjetas de crédito experimentó una expansión astronómica del 203%, alcanzando los RD$129,911 millones. Este ritmo ha superado significativamente la velocidad de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) nominal y del consumo privado en la economía nacional.
Asimismo, el mercado presenta una alta concentración: cerca del 60% del saldo total adeudado en plástico es administrado por solo tres entidades financieras: Banco Popular, BanReservas y Banco BHD.
La evidencia, señala el estudio, confirma que la insuficiencia del ingreso real ha sido absorbida por el circuito financiero, transformando el déficit salarial en un canal continuo de generación de intereses para la banca.





