DE OPINIÓN

Bajo el lema: “Ley, Orden y Macana”

FREDERY-BURGOSPor: Fredery Burgos Sánchez

La Policía Nacional desde su creación, por ordenes emanadas desde el poder político, ha venido cometiendo una serie de hechos  violatorios de los Derechos Humanos: desapariciones forzosas, asesinatos selectivos, torturas y represión contra el pueblo; esto desde los tiempo del sátrapa Trujillo y continuó con el pichón de dictador Joaquin Balaguer.

Cuando digo que la policía actúa por órdenes políticas, es importante retroceder en el tiempo y ver los periodos de gobiernos de los carniceros arriba mencionados, cuando utilizaban a sus esbirros que dirigían los cuerpos castrenses como Enrique Pérez y Pérez, ex jefe del Ejército y de la Policía Nacional entre  las décadas de 1960 y 1970, que bajo las órdenes de Balaguer cometió horrendos hechos criminales contra quienes se oponían a su gobierno.
Bajo las órdenes políticas (protegido por la policía) también actuó Ramón Pérez Martínez (Macorís) y como dice Emmanuel Aquino Alvarado en uno de sus artículos más reciente: “Macorís, principal verdugo de las incipientes mentes de los utópicos dominicanos, asesino de “cuchillo y horca” de muchos de  los revolucionarios a los que les quitaron en forma violenta sus vidas durante la dictadura disfrazada del nefasto Dr. Joaquín Balaguer”.

Organismos de Derechos Humanos en el país, han contabilizado la cantidad personas asesinadas (inocentes o delincuentes) en las diferentes gestiones policiales, entre estas están:

1- Sanz Jiminián con 604.
2- Pedro de Jesús Candelier con 1,040.
3- Jaime Marte Martínez con 380.
4- Perez Sánchez con 359.
5- Bernardo Santana Páez  con 640.
6- Rafael Guillermo Guzmán Fermín con 1,263.
7- José Armando Polanco Gómez con 498.

Estas cifras deben llamar la atención de grupos que a través de redes sociales y  en programas de televisión, piden a boca llena el retorno de Candelier y Guzmán Fermín.

Nota:
En estas cantidades podemos ver cómo Candelier y Guzmán Fermín (El Cirujano) sobrepasan al millar de asesinatos por los llamados intercambios de disparos, que ocurrían supuestamente entre delincuentes y la policía, según los informes policiales; dejando estos las calles llenas de sangre y luto en los hogares dominicanos.

Debemos recordar que el sobrenombre de “Cirujano”, lo adquirió Guzmán Fermín en San Francisco de Macorís, cuando éste organizó un escuadrón de la muerte por criminales que actuaban bajo sus órdenes desde una conocida y temida “Guagua Blanca”, pero además entre este grupo habían policías con asuntos pendientes en Estado Unidos, como es el caso uno de ellos que le decían “Guancho”, que después fue señalado como jefe de seguridad de la Torre Atiemar propiedad del narcotraficante Arturo Del Tiempo.

Hago estas observaciones históricas, al ver el twitter publicado por la primada Raquel Arbaje en su cuenta que reza de la siguiente manera: “Este es el nuevo director de la @PoliciaRD #EduardoAlbertoThen. Hoy se presenta el marco teórico, pero la práctica se verá. Los ciudadanos serán los jueces, yo como dominicana espero como dicen Ley, orden y macana”.

Ahí podemos observar cómo la primera dama hace énfasis en la palabra “Ley, orden y macana”, dándole orden al nuevo director de la policía nacional para que actúe con mano dura, pero todos sabemos el trago amargo que esto significa, pues no podemos olvidar los últimos hechos acaecidos en diferentes puntos del país, donde ciudadanos han sido asesinados por miembros de la policía nacional; recordemos la pareja de pastores, un joven abogado y el mas reciente  caso de la joven arquitecta, entre otros.

Las declaraciones de la primera dama, entran en contradicción con la reforma que acaba de anunciar el presidente Luís Abinader, en el cual él señala ocho (8) puntos fundamentales para la realización de una reforma policial.

El presidente y demás representantes del Estado Dominicano, deben tomar en cuanta qué en una sociedad violenta, la violencia no se combate con más  violencia, sino que a estos exabruptos  se le combate con políticas públicas sostenibles como son: educación, inversión en el deporte y cultura; pero además creando  fuentes de empleos que brinden oportunidades  a la juventud y así alejarla de la delincuencia.

“La injusticia, en cualquier parte, es una amenaza a la justicia en todas partes.”

-Martin Luther King-

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