
24 meses: una gestión que decidió ser medida
A los 24 meses de gestión se acaba la narrativa y comienza la evaluación real. Es el momento donde las promesas pierden valor y los resultados hablan por sí solos.
En San Francisco de Macorís, el alcalde Antonio Díaz Paulino ha optado por un camino poco común en la política dominicana: abrir su administración al escrutinio. Auditorías de la Contraloría General de la República y de la Cámara de Cuentas no son actos de rutina, son señales de una gestión que entiende que la transparencia no se predica, se practica.
Y eso, en un país marcado por la desconfianza institucional, tiene un peso significativo.
Pero la verdadera medición no está solo en los informes, está en la calle. San Francisco de Macorís comienza a reflejar cambios visibles: una ciudad más limpia, con un sistema de trabajo constante, prácticamente 24 horas, y con intervenciones en puntos críticos que por años fueron ignorados.
El tema del drenaje pluvial, uno de los dolores históricos del municipio, ha sido enfrentado. Sectores que vivían bajo amenaza permanente de inundaciones han recibido soluciones. Más de 30 comunidades impactadas evidencian que no se trata de acciones aisladas, sino de una línea de trabajo.
Esto no significa que todo esté resuelto. Gobernar también implica escuchar críticas, corregir fallas y asumir retos pendientes. Pero hay un elemento diferenciador: aquí hay una gestión que está actuando y, además, está dispuesta a que la evalúen.
San Francisco de Macorís comienza a cambiar su narrativa. De una ciudad golpeada por el abandono, a un municipio que apuesta por la institucionalidad, la eficiencia y la transparencia.
Y en política, cuando una gestión se deja medir y muestra resultados, deja de ser discurso… para convertirse en referencia.





