
Crece el negocio, se empobrece el profesional farmacéutico
El sector farmacéutico en la República Dominicana no deja de crecer. Más de 5,000 farmacias operan hoy en todo el país, generando grandes ingresos y consolidándose como uno de los negocios más rentables. Pero ese crecimiento no se refleja en quienes sostienen el sistema desde los mostradores y laboratorios.
Los profesionales farmacéuticos están entre los peor pagados del país.
Una realidad vergonzosa para un sector vinculado directamente a la salud y la vida humana.
Mientras las cadenas se expanden, los salarios se estancan. Jornadas extensas, turnos nocturnos y fines de semana se pagan con sueldos que no corresponden ni a la preparación académica ni a la enorme responsabilidad que asumen estos trabajadores.
Esto no es solo una injusticia laboral: es una amenaza a la calidad del servicio y a la seguridad del paciente. Un profesional precarizado es el reflejo de un sistema que prioriza la ganancia sobre la dignidad humana.
El crecimiento económico sin justicia social es simple explotación.
Y en el sector farmacéutico, esa deuda es cada vez más evidente.
Por: Jonathan Suárez
Comunicador





