DE OPINIÓN

¿Una Nueva Crisis de los Misiles?

POR: JOCHY CRUZ

Las declaraciones emitidas por el vicecanciller ruso Sergei Ryabkov sobre la posibilidad de un despliegue militar de su nación en Latinoamérica; específicamente en las republicas de Cuba y Venezuela (Países estos con los que Rusia comparte afinidad ideológica y ha mantenido excelentes relaciones en distintas áreas desde el triunfo de la Revolución Cubana y el ascenso de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela), arrastran consigo el recuerdo de la llamada Crisis de los Misiles o Crisis del Caribe como les conocen los rusos.

Este acontecimiento ocurrido en octubre de 1962, en pleno desarrollo de lo que conocemos como La Guerra Fría, un período comprendido entre 1945 finalizada la segunda guerra mundial y la caída del muro de Berlín en 1991 entre dos bloques de países, el bloque socialista encabezado por Rusia y el bloque capitalista con los Estados Unidos de América a la cabeza.

Estos protagonizaron una serie de enfrentamientos ideológicos, económicos, políticos, propagandísticos, espaciales, de espionaje y militar (Aunque sin enfrentamientos bélicos directos, sino por medio de la asistencia en esta área a otros países que combatieron entre sí y que compartían ideología con uno u otro bando) muy similar a la situación geopolítica que enfrenta estas naciones en la actualidad.

En el caso de la crisis de los misiles de 1962, los Estados Unidos establecieron bases militares con armamento pesado de medio y largo alcance en Turquía, extremadamente cerca de Rusia y otros territorios de la periferia rusa.

Como respuesta a la osadía de los norteamericanos, Rusia dispuso la instalación de sus bases con ojivas nucleares en territorio cubano, a escasas millas de los Estados Unidos. Estos acontecimientos ubicaron al mundo al borde de una tercera guerra mundial y es considerado el punto más álgido del período.

Las negociaciones secretas entre los mandatarios John F. Kennedy de los Estados Unidos y Nikita Kruschev de Rusia constituyeron la válvula de escape para evitar el enfrentamiento nuclear con devastadores efectos para nuestro mundo.

La actualidad no muestra mucha diferencia con los hechos de 1962, las tensiones por la expansión del dominio ruso en las proximidades de Ucrania y la declaratoria de independencia en el 2014 por sectores cercanos a Rusia de las regiones ucranianas de Donetsk y Lugansk donde los enfrentamientos militares se mantuvieron hasta la firma de un pacto de paz en el 2015.

Rusia acusa directamente a la OTÁN de brindar apoyo militar a Ucrania así como también de facilitar las condiciones para que los Estados unidos de América aumenten un cerco que pongan en jaque a los rusos.

Cabe destacar que en esta ocasión, a diferencia de 1962 donde se materializó el despliegue en territorio cubano, se trata de las declaraciones de un funcionario que puntualiza algo que pudiera pasar dependiendo de la actitud de la administración Biden con relación a Ucrania, estas son cosas que no se anuncian.

Debemos observar el desarrollo de estos acontecimientos sin caer en el sensacionalismo mediático que son expertos en torcer declaraciones para atraer la mirada de los lectores, las tácticas y estrategias se desarrollan en todos los planos y los ladridos son utilizados por los perros para evitar tener que morder.

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