DE OPINIÓN

Educación mediada por las TIC en tiempos de cuarentena: situaciones a valorar para el cierre del año escolar 2019-2020

Por: Franmis José Rodríguez Jiménez

A mediados de diciembre del 2019, fueron reportados en Wuhan, China, casos sospechosos de un virus, hasta ese momento desconocido, y que provocaba un cierto tipo de neumonía, evidenciándose para el 7 de enero del 2020 que se trataba de un nuevo coronavirus, el cual fue nombrado en fecha 11 de febrero como COVID-19 por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El virus se ha extendido a más de 200 países, con casi dos millones de casos reportados mundialmente y más de 120 mil fallecimientos causados por el mismo; encabezando la lista Estados Unidos con casi 600 mil casos y más de 24 mil defunciones, seguido por España, Italia, Francia y Alemania en cantidad de contagios; donde Italia ocupa el segundo lugar en número de decesos y España el tercero. En nuestro país, República Dominicana, el primer caso se registró el 29 de febrero, con un total al 14 de abril de 3,286 casos confirmados y 183 fallecidos, según boletín número 26 emanado del Ministerio de Salud Pública.

Expertos en el área de salud pública y en economía explican que las consecuencias que se derivarán de esta pandemia, son de magnitudes catastróficas en diversos órdenes, principalmente en el sanitario y económico. A toda esta situación no escapa el ámbito educativo, el cual ha provocado la interrupción de la docencia a todos los niveles, al tenor de la declaración de una cuarentena nacional en diversos países. Para el caso nuestro, el último día de docencia fue el 12 de marzo, teniendo ya más de un mes sin asistir a las escuelas, liceos, colegios y universidades; suspensión esta que se presume podría durar varios meses más.

La educación preuniversitaria ha tenido que acogerse a la modalidad virtual, a través de las plataformas y aplicaciones (enlinea.minerd.gob.do, iq.edu.do, educando.edu.do) puestas a disposición por e l Ministerio de Educación de la República Dominicana (MINERD), con el propósito de que los docentes, estudiantes y su familia puedan continuar el proceso formativo correspondiente al año escolar 2019-2020, mientras se mantiene el Estado de Emergencia ante la pandemia COVID-19. Otras herramientas y aplicaciones disponibles en la Internet y que bien se adaptan al ámbito educativo (Google Classroom, Edmodo, Microsoft Teams, Zoom, Skype, Whatsapp, e-mail, YouTube, etc.), han sido también utilizadas por algunos docentes y estudiantes, realizando un esfuerzo extraordinario para que las escuelas de hoy se conviertan en espacios de innovación, a fin de responder satisfactoriamente a la necesidad presentada; lo que bien podría lograrse con la incorporación de estrategias debidamente planificadas que impliquen el uso de las TIC, algunas de las cuales ya han sido incorporadas en diversos programas educativos tanto en las escuelas como en las universidades, con resultados altamente positivos, como lo demuestran estudios consultados a nivel internacional y nacional. Sin embargo, no puede dejarse de lado que existen factores que pueden entorpecer el buen desenvolvimiento del proceso enseñanza-aprendizaje cuando se hace amparado en estas herramientas, y que las autoridades educativas deben valorar.

En primer lugar, hay que establecer que existe una gran diferencia entre una educación a distancia a través de entornos virtuales de aprendizaje; y lo que es una educación presencial en la cual se incorporan los recursos TIC . En el primero de los casos, no existe un entorno físico donde desarrollar el proceso, la interacción personal docente-alumno es nula, los contenidos de las asignaturas y sus

actividades se encuentran debidamente estructurados, programados y colgados en la plataforma digital, los alumnos que optan por este tipo de enseñanza lo hacen a sabiendas de sus implicaciones y se preparan para ello, tecnológica y mentalmente. En el segundo de los casos, se trata de un proceso formativo en el cual los docentes y los alumnos comparten día a día un espacio físico (el salón de clases), existe interacción personal entre los actores, los programas de clase se elaboran para desarrollar los contenidos y actividades en la misma escuela (amén de las tareas y proyectos que se asignan para desarrollarse fuera), y cuando se integran las TIC, en la mayoría de los casos se hace bajo la dirección del maestro, en un laboratorio de informática o la misma aula de clases donde se dispone de los dispositivos y la conectividad necesaria para ello. Sobre este segundo caso, la mayoría de los docentes disfrutan de la experiencia necesaria, pero no ocurre lo mismo con la educación online al nivel preuniversitario, con escasas excepciones, como el caso de CENAPEC que imparte bachillerato virtual, o como pasa en las universidades.

En segundo lugar, podrían existir limitaciones de tipo aversivas por parte de los docentes y estudiantes para adaptarse a los cambios que estas tecnologías implican, deficiencias en el uso de las TIC por falta de capacitación docente; la brecha digital que todavía impera en algunas zonas, provocada por las condiciones económicas que conlleva a la falta de recursos o dispositivos tecnológicos y el limitado acceso a la Internet; la poca garantía de que el proceso mediado por las TIC logre mayor rendimiento académico, en comparación de cuando se toman clases en modalidad tradicional; así como el problema de lograr una evaluación objetiva del aprendizaje que se logra con las TIC.

Se reconoce que para dar cumplimiento a los compromisos asumidos por el gobierno en el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas , así como los asumidos ante los Jefes de Estado y de Gobierno de la Región Iberoamericana en el marco de las Metas Educativas 2021 , que establece el papel de las políticas TIC en Educación; las autoridades gubernamentales pusieron en marcha el programa República Digital Educación , el cual dio inicio a su primera etapa a finales del 2017 y con previsión para el año 2020 de dotar a 950,000 estudiantes y 79,500 docentes, directivos y técnicos de los dispositivos tecnológicos pertinentes, así como de la infraestructura digital requerida.

No obstante, en declaraciones dadas a finales del 2019 por el Ministro de Educación, Antonio Peña Mirabal, indicó que hasta el momento el total de laptops entregadas a los alumnos rondaba los 330 mil, equivalente al 35% de lo previsto para el año 2020; y en el caso de los docentes se anunció la entrega total a la fecha de 25,500 computadoras, para un 32% de la meta propuesta; cuyos porcentajes serían menores si tomamos en cuenta los más de dos millones de estudiantes inscritos para el año escolar 2019-2020 en las escuelas públicas, dejando de lado los colegios privados y las instituciones semioficiales.

Otra situación que empeora el buen desenvolvimiento del programa República Digital Educación, es que en muchos de esos centros que han pasado al mismo, todavía las clases se siguen impartiendo en forma tradicional, es decir, no tienen la experiencia digital; debido a que el personal docente se encuentra en la fase de capacitación. A esos inconvenientes se le suma el aspecto emocional causado por el estrés y la ansiedad que la sociedad dominicana vive actualmente, a causa de la pandemia, y al cual no son ajenos nuestros estudiantes, ni tampoco los profesores y los padres de familia, algunos de los cuales ya han sido alcanzados por la enfermedad.

Las autoridades educativas deben tomar en cuenta: 1) las limitaciones tecnológicas antes descritas; 2) la compleja situación que hoy día nos golpea a causa del COVID-19, provocando ansiedad y estrés colectivo, donde lo prioritario para la población debe ser preservar la salud; 3) el levantamiento

realizado por el MINERD que comprobó que ya se ha agotado el 70% de los contenidos curriculares; 4) el ejemplo de lo que está pasando a nivel internacional, como en New York, que ya se declaró el cierre por el resto del año escolar; en Italia, donde se estudia la posibilidad de decretar la aprobación automática sin examen de todos los estudiantes; también en Ecuador, donde a pesar de los planes de terminar el ciclo escolar en forma virtual, se está pidiendo su terminación para Sierra y Amazonía.

En tal virtud, como profesional de la educación y docente en ejercicio, considero pertinente, prudente y necesario que el Consejo Nacional de Educación valore las circunstancias y declare la terminación del presente año escolar y, en coordinación con el Ministerio de Educación, la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), la Asociación de Padres, Madres, Amigos y Tutores de la Escuela (APMAE), la Asociación de Colegios Privados y otras personalidades o instituciones de la sociedad, se adopten las medidas de lugar que garanticen la promoción automática de los estudiantes , según el rendimiento particular mostrado por ellos hasta el mes de marzo, en sus respectivos niveles, ciclos y grados; y se complemente el año 2019-2020, con un plan de recuperación de los contenidos prioritarios no agotados, a llevarse a cabo en el primer mes de clases del próximo año escolar. Todo en razón de que las condiciones sanitarias actuales y las que se proyectan para los próximos meses, imposibilitarán volver a las aulas en un tiempo relativamente corto, con las garantías de salud necesarias.

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