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41 niñas menores de 14 años fueron víctimas de feminicidio en RD entre 2021 y 2025

AGENDA56M SANTO DOMINGO.- Entre 2021 y 2025, República Dominicana ha registrado 41 feminicidios infantiles, según cifras oficiales de la Oficina Nacional de Estadística (ONE), el cual retoma información de los Registros Administrativos de la Policía Nacional con base a los datos suministrados por el Centro de Análisis de Datos de la Seguridad Ciudadana (CADSECO).

En 2025, el país caribeño alcanzó la cifra anual más alta del periodo con 11 víctimas menores de 14 años, superando los 10 casos reportados en 2023, los 8 de 2024, los 7 de 2022 y los 5 de 2021.

El entorno familiar aparece de manera reiterada como el espacio en el que ocurre la mayoría de los feminicidios infantiles. Solo en 2025, las estadísticas muestran que 4 niñas fueron asesinadas por sus padres, 2 por sus madres, 1 por su hermano, 1 por su primo y 1 por su padrastro. El mismo patrón se ha observado en años previos, con presencia de padres, madres y padrastros como responsables directos de los crímenes.

En cuanto a los métodos empleados, el documento revela que la violencia física extrema es común en estos hechos. En 2025, 3 niñas murieron por golpes con objetos contundentes, 3 por estrangulamiento o asfixia, 2 por intoxicación con sustancias tóxicas, 1 por arma de fuego y 1 por arma blanca. Los datos de 2024 indican 4 muertes con objetos contundentes y 3 con armas de fuego, mientras que en años anteriores se han registrado también casos de asfixia y estrangulamiento.

Panorama de los feminicidios infantiles en República Dominicana

La distribución geográfica de los casos muestra zonas críticas y persistentes. La Región Ozama, que abarca Santo Domingo y el Distrito Nacional, registró 2 feminicidios infantiles en el año 2025. Provincias como Espaillat, Santiago, Duarte, Monte Cristi, Baoruco y El Valle han reportado incidentes, evidenciando que la problemática afecta tanto a áreas urbanas como rurales.

La nacionalidad de las víctimas aporta otra dimensión relevante. Aunque la mayoría de las niñas asesinadas son dominicanas, el recopilado oficial indica que en 2025, 5 de las 11 víctimas eran de nacionalidad haitiana. En 2024, se reportó también 1 víctima haitiana entre 8 casos. Esta presencia de niñas migrantes subraya la importancia de políticas públicas que contemplen la protección sin distinción de nacionalidad y la coordinación transfronteriza en materia de derechos de la infancia.

Los datos oficiales detallan además los horarios de los crímenes. En 2025, 3 feminicidios infantiles ocurrieron entre las 00:01 y las 08:00, 5 entre las 08:01 y las 16:00, y 3 entre las 16:01 y las 24:00. La variabilidad en los horarios y días de la semana, con picos en viernes y sábados, sugiere la necesidad de reforzar la prevención en jornadas y espacios considerados de mayor riesgo.

El compendio utiliza la definición del Modelo de Protocolo Latinoamericano, que considera feminicidio infantil la muerte de una niña menor de 14 años cometida por un hombre en contexto de poder, confianza o responsabilidad. Esta definición, adoptada en República Dominicana, permite la comparación con otros países de la región y el seguimiento de compromisos internacionales.

Los feminicidios continúan representando uno de los problemas más graves de violencia de género en la República Dominicana. Cada caso deja al descubierto no solo la pérdida de una vida, sino también las fallas sociales e institucionales que pueden permitir que situaciones de violencia escalen hasta consecuencias irreparables.

Detrás de muchos feminicidios existen antecedentes de violencia, amenazas, control, acoso o conflictos dentro de la pareja. Sin embargo, el fenómeno no puede reducirse únicamente a problemas entre particulares. Se trata de una problemática social que requiere prevención, educación y mecanismos efectivos para proteger a las mujeres que se encuentran en situaciones de riesgo.

Uno de los principales desafíos es lograr que las víctimas puedan identificar y denunciar la violencia sin temor a represalias. El miedo, la dependencia económica, la presión familiar y la falta de redes de apoyo pueden dificultar que una mujer abandone una relación violenta o busque ayuda a tiempo.

La respuesta de las autoridades también resulta fundamental. La atención a las denuncias, las medidas de protección y el seguimiento de los casos deben funcionar de manera coordinada para reducir los riesgos. Una denuncia no debería convertirse en el último paso antes de una tragedia, sino en una oportunidad para intervenir y proteger a la víctima.

El problema también exige un cambio cultural. Combatir los feminicidios implica cuestionar patrones de machismo, posesividad y normalización de la violencia que todavía persisten en distintos sectores de la sociedad. La prevención debe comenzar desde la educación y promover relaciones basadas en el respeto y la igualdad.

Mientras continúan registrándose casos, el desafío para la República Dominicana es pasar de la reacción ante las tragedias a una estrategia permanente de prevención. Cada feminicidio representa una familia afectada y una señal de que todavía existen brechas que deben ser atendidas con mayor urgencia.

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