
Locales
Reflexión con motivo al Día del Trabajador con enfoque al campo laboral educativo
ARTICULO DE OPINIÓN / Por: Manuel Martínez YnfanteSAN FRANCISCO DE MACORÍS, REP. DOM. En el marco del día internacional del trabajador, que es celebrado el 1ro. de Mayo de cada año, es propicia la ocasión para reflexionar sobre las oportunidades y condiciones laborales en el campo educativo en nuestro país.
En países de desarrollo educativo y económico elevado, los mejores estudiantes son captados desde su etapa incipiente en secundaria, recibiendo ofertas de universidades mediante cartas, debido a sus habilidades excepcionales mostradas en cualquier campo profesional, técnico y/o deportivo.
En las universidades, en la antesala de su salida como profesionales acabados, ya cursando su etapa culminante son reclutados los estudiantes que exhiben potencial y habilidades competenciales que pueden ser aprovechadas por los diferentes sectores y sistemas en el seno de la sociedad.
Nuestro país de la realidad anterior es ajeno en un sentido general, pues los estudiantes de secundaria que se destacan deben ellos por si solos buscar sus oportunidades para ingresar a la educación superior, los que no desertan… Mientras que los profesionales de alta envergadura saldrán sin un empleo asegurado de las universidades, siendo medidos no por su grado de desarrollo intelectual, competencial y/o de habilidades humanas, sino por las relaciones sociales, religiosas y/o políticas que esos posean.
Nuestro país cuenta con parámetros de selección de talento humano muy rígidos y que brillan por ser específicos y bien detallados, pero a la luz de la aplicación de estos, se evidencia que están muy alejados del marco de lo moral, ético e ideal, pues no son tomados en cuenta, cuando la voz de uno de los que se creen prohombres eleva su clamor para superponer a uno de su cuadrilla de beneficiados.
Se ha hecho habitual y no sorprende a la luz pública que para obtener una posición ostentosa y/o resultar electo de un concurso de oposición por una oportunidad de entrada a cualquier estrato del sistema socio-laboral, mayoría aplastante tenga que valerse de relaciones políticas, religiosas y/o sociales, siendo éstos puestos ofertados como prebendas políticas y/o personales para beneficiar a los que han servido de canal para la obtención de los mismos.
Por lo anterior, es evidente el déficit de competencias laborales – profesionales que exhibirán los que ocupan las posiciones que según estatutos, códigos y reglamentos deberían ocupar aquellos que realmente sean los idóneos desde el punto de vista profesional, ético y humano.
En estos días de concurso de oposición del Ministerio de educación, para nada sorprende observar la diligente tarea de movilidad y búsqueda de relaciones de los aspirantes, así como el rastreo de vías de entrada, para que la tarea de ingreso al sistema sea más aligerada.
Las prácticas fraudulentas en la entrada a cualquier sistema, pero muy especialmente al sistema educativo nacional generan consecuencias tangibles en las sociedades, pues a la ausencia de actores educativos verdaderamente preparados e idóneos para un puesto que exige tantas habilidades competenciales y de carácter humanístico, no lograremos formar de manera significativa las presentes generaciones para que asuman los retos del presente y el porvenir; por lo que, a eso que llaman revolución se quedará en simples palabras y spots publicitarios atractivos, que el viento ha de llevarse.
De lo anterior, se puede expresar que a la ausencia de estudiantes verdaderamente formados por docentes competentes, las transiciones necesarias y las revoluciones y transformaciones en los distintos campos: sociales, científicos, tecnológicos, políticos e ideológicos que amerita la sociedad brillarán por su ausencia.
Las causas de las tantas disyuntivas y problemáticas que involucran a distintos actores del proceso, en su mayoría docentes, no están lejos de ésta realidad, es debido a lo anterior justamente que hemos evidenciado ejemplos de: pedofilos, trastornados, dictadores de aula, suicidios, deserción escolar, analfabetismo y muchos otros problemas derivados de la mala selección y las prácticas fraudulentas a la hora de elegir los actores ideos del sistema educativo nacional en concursos de oposición.
Deberían ser descontinuadas las prácticas fraudulentas y las tácticas para entrar al sistema educativo, pues las consecuencias son profundas y marcadas, no se operan máquinas, sino que mentes son afectadas, sueños son rotos, habilidades no son desarrolladas y resultados no son logrados en los estudiantes.
«Quizás la cura a los grandes males y/o enfermedades de afectan la humanidad, está atrapada en la mente de uno de esos genios desposeídos sin la capacidad de desarrollar su máximo potencial debido a la ausencia de un guía ideal en su proceso de desarrollo intelectual y competencial».
En el mismo tenor, si el sistema educativo pretende formar obreros que van a seguir órdenes, no pretende la formación de líderes que los releven de sus cargos y a la vez sean capaces de tomar decisiones, formular proyectos, estrategias y puedan realizar cambios significativos a la realidad del país y el mundo.
Me pregunto:
▪️¿Qué clase de sistema es éste?
▪️¿De qué Revolución educativa hablan?





