
Hasta 8,000 latinoamericanos habrían sido reclutados por Rusia para combatir contra Ucrania
MOSCÚ.- Rusia habría desarrollado una red mundial de trata de personas para reclutar ciudadanos extranjeros en condiciones de vulnerabilidad económica y social, mediante falsas ofertas de empleo, amenazas, coacción y promesas de beneficios económicos, con el propósito de incorporarlos a sus fuerzas militares y enviarlos a combatir en la guerra contra Ucrania, según reveló un informe elaborado por tres organizaciones internacionales de derechos humanos.
La investigación establece que al menos 27,000 extranjeros de más de 130 países han sido reclutados por Rusia desde febrero de 2022, de acuerdo con estimaciones de las autoridades ucranianas. Entre ellos figuran ciudadanos de América Latina, región de la que se calcula que entre 1,000 y 8,000 personas se han incorporado a las fuerzas rusas, algunas tras ser engañadas con oportunidades laborales que no implicaban participar en operaciones militares.
Estos hallazgos forman parte del informe titulado “¿Combatientes, mercenarios o víctimas de trata de personas? La explotación rusa de combatientes extranjeros en su guerra contra Ucrania”, elaborado por la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH), Truth Hounds (TH) y la Oficina Internacional de Kazajstán para los Derechos Humanos y el Estado de Derecho (KIBHR), a partir de testimonios de prisioneros de guerra, entrevistas con especialistas militares y de derechos humanos e investigaciones de fuentes abiertas.
La investigación sostiene que el reclutamiento de extranjeros se convirtió en una estrategia utilizada por Rusia para mantener sus operaciones militares después de las numerosas bajas registradas durante el primer año de la invasión a Ucrania, iniciada en febrero de 2022.
Según las organizaciones, las autoridades rusas buscaron alternativas para aumentar la cantidad de combatientes sin recurrir a una nueva movilización masiva de ciudadanos rusos, por lo que ampliaron los mecanismos de incorporación de extranjeros a sus fuerzas militares.
El documento señala que, a mediados de 2023, Rusia modificó su legislación para facilitar la contratación de ciudadanos extranjeros, flexibilizando los requisitos de edad, residencia y conocimiento del idioma ruso. También estableció incentivos económicos, facilidades para obtener la ciudadanía y mecanismos de recompensa para quienes consiguieran reclutar nuevos combatientes.
Reclutamiento mediante falsas ofertas de empleo
Uno de los principales mecanismos identificados por los investigadores consiste en la utilización de plataformas digitales como Facebook y Telegram, además de intermediarios privados, para contactar a personas interesadas en conseguir oportunidades laborales en Rusia.
Las ofertas incluyen empleos en construcción, seguridad, transporte y otras actividades civiles, así como puestos militares que supuestamente no requieren participar directamente en combates.
Los reclutadores ofrecen beneficios económicos, facilidades migratorias y, en determinados casos, la posibilidad de obtener la ciudadanía rusa a cambio de prestar servicio militar.
De acuerdo con el informe, las redes de captación operan mediante una combinación de actores estatales y privados, algunos de los cuales facilitan los trámites migratorios y el traslado de los extranjeros hacia territorio ruso.
Una vez en Rusia, los reclutados son trasladados a centros de incorporación o instalaciones militares, donde reciben contratos redactados en ruso, frecuentemente sin traducción ni explicaciones suficientes sobre las obligaciones que están asumiendo.
La investigación documentó situaciones en las que las personas fueron presionadas para firmar mediante amenazas, agresiones físicas y otras formas de intimidación.
De los 16 prisioneros de guerra entrevistados, 13 aseguraron que les habían prometido que no tendrían que combatir. Sin embargo, la mayoría terminó enviada a posiciones avanzadas pocas semanas después de firmar sus contratos.
Los investigadores también identificaron casos de extranjeros a quienes les confiscaron documentos, les formularon acusaciones penales o los sometieron a agresiones para obligarlos a incorporarse a las fuerzas militares.
Miles de latinoamericanos incorporados a la guerra
América Latina figura entre las regiones de procedencia de los combatientes extranjeros reclutados por Rusia, con estimaciones que oscilan entre 1,000 y 8,000 personas.
Entre los países latinoamericanos examinados por el informe se encuentran Cuba, Brasil, Colombia y Argentina, cuyos ciudadanos aparecen vinculados a distintas modalidades de incorporación al conflicto.
La investigación también estima que más de 10,000 reclutas proceden de Asia Central, aproximadamente 1,800 del sur de Asia y entre 1,700 y 4,000 de África.
Según los datos recopilados, la cantidad de combatientes extranjeros aumentó más de un 30 % entre septiembre de 2025 y febrero de 2026, mientras que las estimaciones de la inteligencia ucraniana apuntan a planes para incorporar otros 18,500 extranjeros antes de finalizar 2026.
Las organizaciones advierten que las dificultades económicas y la falta de oportunidades laborales en los países de origen constituyen factores aprovechados por los reclutadores para atraer a personas mediante promesas de ingresos superiores a los que podrían obtener en sus comunidades.
Enviados al frente con pocas semanas de entrenamiento
La investigación señala que muchos de los extranjeros incorporados a las fuerzas rusas reciben apenas unas semanas de preparación militar antes de ser trasladados a las zonas de combate.
En numerosos casos, son asignados a operaciones de alto riesgo conocidas como “asaltos de carne”, que consisten en ataques frontales contra posiciones ucranianas y que pueden provocar elevadas pérdidas humanas.
De acuerdo con estimaciones ucranianas recogidas en el informe, al menos 3,388 combatientes extranjeros han muerto en combate, mientras algunos reportes sugieren que hasta uno de cada cinco reclutas podría no sobrevivir.
El documento también recoge testimonios de extranjeros que denunciaron amenazas, agresiones físicas y otras formas de maltrato durante su permanencia en las unidades militares rusas.
Las organizaciones sostienen que estas condiciones afectan especialmente a quienes fueron incorporados mediante engaños y que, una vez desplegados, enfrentan dificultades para abandonar el servicio o regresar a sus países.
Organizaciones señalan posible trata de personas
Tras analizar las modalidades de reclutamiento, traslado y utilización de extranjeros en operaciones militares, las tres organizaciones concluyeron preliminarmente que existen elementos para atribuir a Rusia responsabilidad por una red mundial de trata de personas.
Según el informe, esa responsabilidad estaría relacionada tanto con el reclutamiento organizado directamente por estructuras estatales rusas como con la falta de medidas para prevenir, investigar y perseguir a las redes transnacionales que operan en beneficio de sus fuerzas militares.
No obstante, los investigadores distinguen entre los extranjeros que decidieron incorporarse voluntariamente por motivos económicos y aquellos que fueron engañados o sometidos a coacción, por lo que advierten que no todos los combatientes extranjeros pueden considerarse automáticamente víctimas de trata.
El documento también examina las responsabilidades de los países de origen y señala que las respuestas institucionales han sido insuficientes para prevenir estas prácticas y garantizar protección a las posibles víctimas.
Finalmente, las organizaciones recomendaron fortalecer las investigaciones contra las redes de reclutamiento, procesar judicialmente a sus responsables y establecer mecanismos de asistencia y repatriación para los ciudadanos extranjeros que hayan sido víctimas de explotación durante el conflicto.




