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Grietas, columnas cortas y fallas estructurales: diagnóstico revela vulnerabilidades en escuelas

AGENDA56, SANTO DOMINGO.- En República Dominicana existen 10,648 escuelas en todo el territorio nacional. De ese universo, la Oficina Nacional de Evaluación Sísmica y Vulnerabilidad de Infraestructura y Edificaciones (Onesvie) evaluó 60 centros educativos, equivalentes a 182 edificaciones, distribuidos en 11 provincias. Es decir, las evaluaciones citadas en este estudio corresponden a una parte del total de centros educativos del país.

En los 60 centros evaluados por Onesvie, todos presentaron algún tipo de patología estructural o no estructural, según los resultados de las inspecciones realizadas por el organismo. Esto significa que, dentro de ese grupo analizado, ninguno quedó completamente libre de algún tipo de vulnerabilidad o deterioro.

Las evaluaciones fueron realizadas entre 2006 y 2023 y permitieron identificar condiciones que van desde problemas de mantenimiento hasta situaciones que requieren estudios técnicos más profundos para determinar la capacidad de las estructuras frente a un eventual terremoto.

Documentos obtenidos por N Digital detallan que entre los principales problemas encontrados figuran filtraciones, grietas, asentamientos diferenciales, desprendimientos y deficiencias constructivas, además de condiciones que pueden aumentar la vulnerabilidad de algunas edificaciones frente a un movimiento sísmico.

Uno de los aspectos que más llama la atención del diagnóstico es que 16 de los centros evaluados requieren una evaluación estructural detallada. Estos planteles forman parte de un grupo de 18 escuelas que fueron sometidas a una primera evaluación de vulnerabilidad sísmica mediante la metodología FEMA P-154. De ellas, 16 obtuvieron una puntuación inferior a 2, el nivel utilizado como referencia para determinar la necesidad de un estudio más profundo.

La metodología de primer nivel funciona como una especie de filtro. Su resultado no significa automáticamente que una escuela vaya a colapsar, sino que permite identificar cuáles edificaciones necesitan ser examinadas con mayor detalle. En el caso de estos 16 centros, Onesvie recomendó realizar estudios estructurales que permitan establecer con precisión su capacidad resistente y determinar las intervenciones que correspondan.

Uno de los aspectos que más llama la atención en las evaluaciones de Onesvie es que los problemas encontrados en algunas escuelas van más allá de las grietas o filtraciones que pueden verse a simple vista. Los técnicos también identificaron condiciones relacionadas con la propia configuración de las estructuras, que pueden hacerlas más vulnerables durante un terremoto.

Entre estas condiciones aparecen las llamadas columnas cortas, un problema que puede provocar que determinadas columnas reciban una mayor concentración de fuerzas cuando ocurre un movimiento sísmico. En términos sencillos, una columna que debería tener cierta libertad para deformarse puede quedar parcialmente restringida por paredes u otros elementos de la edificación, haciendo que soporte una fuerza mayor en una zona específica.

Los informes también señalan problemas con las juntas que separan diferentes bloques de una misma edificación. En algunos casos fueron encontradas inexistentes, obstruidas o con un funcionamiento deficiente. Estas juntas son importantes porque permiten que las distintas partes de una estructura tengan cierto movimiento durante un terremoto; cuando no funcionan correctamente, los bloques pueden golpearse entre sí y aumentar los daños.

A esto se suman irregularidades en la forma y distribución de algunas edificaciones, tanto horizontal como verticalmente, además de fisuras en muros de mampostería. Estas condiciones pueden influir en la manera en que una estructura responde cuando recibe las fuerzas provocadas por un movimiento sísmico.

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