
Entre testimonios de avance y advertencias científicas: el tratamiento del Dr. Fadul que divide opiniones
AGENDA56, SANTO DOMINGO.- En medio de una intensa controversia médica y mediática, decenas de familias provenientes de Estados Unidos, México, Centroamérica y Sudamérica han viajado a República Dominicana motivadas por testimonios difundidos en TikTok, donde padres aseguran haber visto “cambios notables” en sus hijos tras recibir el tratamiento del doctor José Ernesto Fadul.
En redes sociales circulan cientos de videos donde madres y padres muestran avances en el habla, mayor contacto visual y mejor conducta en niños diagnosticados dentro del espectro autista. Algunos califican la experiencia como “un antes y un después” en la vida de sus familias.
Los testimonios, muchos grabados en aeropuertos o desde habitaciones de hotel en Santo Domingo, cuentan historias de esperanza. Padres afirman que, tras meses o años sin notar progreso significativo con terapias tradicionales, decidieron “intentarlo todo”.
“Mi hijo comenzó a decir palabras que nunca había dicho”, asegura una madre mexicana en un video que supera las 200 mil visualizaciones. Otro padre residente en Nueva York afirma que su hijo “está más conectado y más presente”.
Quienes respaldan al médico sostienen que existe una campaña para desacreditarlo. “Lo quieren silenciar porque está logrando resultados”, comentan usuarios en publicaciones virales.
La otra cara de la historia
Sin embargo, la controversia no es nueva. Hace dos años, el programa N Investiga examinó las afirmaciones del doctor, quien ha asegurado que su tratamiento (basado en vitaminas y aminoácidos) logra que niños con autismo hablen, mejoren su conducta y socialicen.
Durante esa investigación se analizaron las cápsulas suministradas y se determinó que correspondían a suplementos nutricionales de venta libre, principalmente vitamina B. En entrevistas posteriores, el propio médico reconoció no contar con estudios científicos indexados que respalden la cura del autismo mediante estos componentes.
Especialistas consultados reiteran que, hasta la fecha, no existe evidencia científica que demuestre que vitaminas o aminoácidos puedan curar el autismo, condición considerada un trastorno del neurodesarrollo y no una enfermedad reversible.
Denuncias internacionales
Más recientemente, más de 40 pediatras que atienden comunidades latinas en Nueva York han manifestado preocupación por el aumento de familias que viajan o envían dinero a República Dominicana tras ver contenido en redes sociales.
Algunos padres denuncian haber pagado hasta mil dólares por tratamientos de seis meses. También cuestionan la brevedad de las consultas, que según relatan, pueden durar apenas minutos y realizarse de manera virtual.
Médicos en Estados Unidos advierten que interrumpir terapias de intervención temprana (muchas de ellas cubiertas por programas federales como el Early Intervention Program) puede afectar el desarrollo del niño. Señalan además que administrar suplementos sin seguimiento clínico adecuado podría representar riesgos si no se conoce con precisión su composición y dosificación.
Esperanza vs. evidencia
El debate ha polarizado opiniones. De un lado, familias que aseguran haber visto avances y defienden al médico. Del otro, profesionales de la salud que insisten en la falta de evidencia científica y alertan sobre la venta de esperanza como producto.
La discusión trasciende lo médico y toca una fibra profundamente humana: la desesperación de padres que buscan respuestas. En redes sociales, la narrativa de “milagro” convive con la advertencia científica.
Lo cierto es que el autismo no cuenta actualmente con una cura reconocida por la comunidad médica internacional. La intervención temprana, terapias conductuales y acompañamiento multidisciplinario continúan siendo el estándar recomendado.
Mientras tanto, el fenómeno sigue creciendo en TikTok. Entre testimonios virales y llamados de alerta médica, la pregunta permanece abierta: ¿se trata de un tratamiento innovador incomprendido o de una ilusión amplificada por las redes?
Porque cuando la esperanza viaja en avión y se paga en dólares, el debate deja de ser solo científico. Se convierte en social, emocional y profundamente humano.





