
Denuncian contaminación sonica extrema en Los Rieles: residentes exigen acción urgente
AGENDA56, SAN FRANCISCO DE MACORÍS.- En un aparente desafío a la tranquilidad pública y a la autoridad de múltiples instituciones, los residentes del sector Los Rieles están alzando su voz contra una situación insostenible: el ruido excesivo e incesante que emana de establecimientos de venta de bebidas y un taller de instalación de música con potentes equipos de sonido.
Esta alarmante problemática, que se desarrolla en la avenida principal del sector, ha sumido a sus habitantes en una desesperación que parece no encontrar solución, todo bajo la mirada, denuncian, indiferente de las autoridades.
La paz de los hogares de Los Rieles se ve constantemente perturbada. Locales que operan como expendios de bebidas se han convertido en focos de contaminación sonora, con música a volúmenes que superan con creces los límites permitidos, prolongándose hasta altas horas de la noche. A esto se suma la operación de un taller especializado en la instalación de sistemas de sonido de alta potencia, cuyos trabajos generan un estruendo constante, poniendo a prueba la paciencia de los vecinos.
Como si la situación no fuera lo suficientemente grave, los residentes también han señalado la contribución de los ruidosos «deliveries», motocicletas con escapes modificados y sistemas de sonido que, al transitar por la zona, añaden más decibelios a un ambiente ya saturado.
«No sabemos qué hacer», clama una vecina, cuya identidad ha sido protegida por temor a represalias.
«Hemos denunciado en varias ocasiones, pero parece que nuestras voces caen en saco roto. La música alta, el ‘tumba’ constante de los equipos en el taller, los motoristas… es un infierno. No podemos descansar, nuestros hijos no pueden concentrarse, nuestra calidad de vida se ha ido por el drenaje.»
La frustración de los residentes se acentúa por la percibida inacción de los organismos competentes. Las quejas se han dirigido al Ministerio de Interior y Policía, encargado de velar por el orden público; al Ministerio de Medio Ambiente, responsable de la regulación de la contaminación sonora; a la Fiscalía, con potestad para actuar ante delitos ambientales y de salud pública; a la Policía Nacional, llamada a mantener la paz y el orden; y al propio Ayuntamiento Municipal de San Francisco de Macorís, con la responsabilidad de la aplicación de normativas locales y la supervisión de los negocios. Sin embargo, los afectados aseguran que las denuncias no han resultado en acciones concretas que pongan fin a este calvario.
Los habitantes de Los Rieles hacen un llamado desesperado a las autoridades de San Francisco de Macorís: «Señores autoridades, ayúdennos a vivir en paz. Tenemos derecho a la tranquilidad en nuestros hogares. Esta situación es insostenible y necesitamos que actúen con la urgencia y la firmeza que la situación amerita.»
La pregunta que resuena en las calles de Los Rieles es clara: ¿Hasta cuándo los decibelios seguirán silenciando el derecho de sus habitantes a una vida tranquila y pacífica? La pelota está en el tejado de las instituciones, y los ojos de la comunidad están fijos en su respuesta.




