
China exige títulos profesionales a influencers que hablen de medicina, derecho o finanzas
CHINA.- El Gobierno de la República Popular China, ha intensificado significativamente el control sobre los influencers y creadores de contenido que traten temas de gran relevancia pública, como la educación, las finanzas, la medicina o el derecho. Desde este mes, los responsables de plataformas digitales en China tendrán que comprobar que los creadores posean títulos académicos, credenciales oficiales o licencias profesionales antes de autorizarles a difundir contenido relacionado con estos asuntos.
Esta nueva normativa también exige que los contenidos indiquen si incluyen dramatizaciones o han sido creados con IA, y que los autores citen fuentes comprobables. Plataformas como Douyin (la versión china de TikTok), tienen el deber de validar los datos de los influencers y asumir una parte de la responsabilidad.
Contexto y antecedentes
No es la primera vez que el ecosistema de internet y el de los creadores de contenido están sujetos a una estricta regulación por parte de China. Ya hay regulaciones, como los Provisions on the Governance of the Online Information Content Ecosystem, que datan de marzo de 2020 y tienen como objetivo construir un buen ecosistema de red al regular los contenidos en línea.
Además, en agosto de 2025, la State Administration for Market Regulation (SAMR) emitió unas pautas para detectar la publicidad médica encubierta en internet, lo que permitió intensificar la supervisión de los contenidos vinculados a salud, medicina y educación.
Dentro de ese contexto puede verse la nueva medida como una extensión del control hacia los creadores de contenido, ya que vincula la calificación profesional con la habilidad de publicar sobre ciertos temas.
Implicaciones
* Para los creadores de contenido de China que traten estos temas (medicina, derecho, finanzas y educación), se introduce una nueva barrera, pues ahora no basta solo con tener seguidores, sino que tendrán que demostrar que están formalmente calificados.
* Las plataformas asumen una responsabilidad más grande, lo que conlleva un incremento en los costos de verificación en el riesgo regulatorio.
* Desde una perspectiva externa, esta medida presenta un dilema sobre si esto es un medio legítimo de proteger a los ciudadanos frente a información errónea, o una nueva manera de censura y control de quien tiene el derecho a expresar su opinión.
* El que un mercado digital de gran tamaño implemente dicha regulación, aunque sea interna de China por el momento, puede establecer precedentes para otros países que analicen la forma de regular la inmensa cantidad de información «viral» sin supervisión profesional.
Lo que aún no está claro
* No se ha publicado un texto oficial que especifique con exactitud los requisitos de «certificación» (qué nivel, qué título, cómo se acreditará) ni una fecha concreta en la que todas las plataformas tengan que cumplirlas.
* No se ha aclarado cómo se implementará la norma en términos prácticos. Qué pasará con quienes ya publican contenido sin credenciales y si existirá un periodo de gracia.
* No existen aún datos oficiales publicados acerca de las sanciones, bloqueos o multas que la norma ya ha creado.
* No se sabe hasta qué grado la regulación solo tiene efecto en los creadores profesionales o también en los usuarios que no buscan obtener beneficio económico al hablar de estos asuntos.




