Alerta ambiental en Cotuí: El misterioso verdor de la Presa de Hatillo preocupa a residentes y afecta el turismo
COTUÍ, República Dominicana – Una inusual coloración verde intensa en las aguas de la Presa de Hatillo, una de las reservas hídricas más importantes de América Latina, ha encendido las alarmas entre los habitantes de la provincia Sánchez Ramírez y expertos ambientales. Aunque la situación ha mostrado una leve mejoría en los últimos días, la incertidumbre persiste ante la falta de una respuesta oficial definitiva.
Residentes locales con décadas de convivencia en la zona aseguran que nunca habían visto un cambio de color tan extremo en el embalse. Testimonios recogidos en el lugar indican que, si bien se han observado algas en el pasado, la magnitud actual es «exagerada». Pescadores y administradores de servicios turísticos señalan que el fenómeno comenzó a intensificarse hace aproximadamente tres o cuatro meses.
Impacto económico y turístico
La crisis ambiental ha golpeado severamente la economía local, que depende en gran medida del turismo interno y la pesca.
Turismo: Rainel Fernández, administrador del ferry de la presa, reportó pérdidas de más de un 40% debido a la «mala publicidad» y al temor de los visitantes sobre la seguridad del agua.
Pesca: Pescadores locales expresaron su desesperación, indicando que han tenido que trasladarse a otras presas para subsistir, ya que la actividad en Hatillo se ha visto paralizada por el estado del agua.
Situación actual y respuesta de las autoridades
A pesar de que el verdor aún es visible en varias zonas boscosas y orillas, los trabajadores del ferry aseguran que de su lado del embalse la situación ha comenzado a mejorar gracias a la oxigenación natural del agua y al movimiento de las corrientes.
Sin embargo, el reporte destaca un preocupante silencio de las autoridades competentes, específicamente del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INDRHI) y el Ministerio de Medio Ambiente. Actualmente, la comunidad se mantiene a la espera de los resultados de las analíticas realizadas por la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) para determinar con exactitud si se trata de una proliferación de algas por causas naturales (como el calor y la falta de lluvia) o si existe un componente de contaminación externa.
Por el momento, los lugareños invitan a la población a retomar las actividades recreativas, aunque el llamado a la vigilancia ambiental permanece activo hasta que se reciba un informe técnico oficial que garantice la seguridad plena del ecosistema.





