
RD está sobre 14 fallas sísmicamente activas: expertos recuerdan riesgo de grandes terremotos
AGENDA56, SANTO DOMINGO.- La historia de República Dominicana está marcada por terremotos que han dejado huellas en ciudades, comunidades e infraestructuras, una realidad que vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de conocer el riesgo sísmico y fortalecer la preparación ciudadana.
El tema fue abordado durante el conversatorio “La isla que se mueve: terremotos históricos en La Española”, organizado por el Centro Cultural Taíno Casa del Cordón, donde especialistas analizaron la actividad sísmica de la isla y los principales movimientos telúricos registrados desde el período colonial.
Uno de los datos expuestos durante el encuentro es que La Española se encuentra en el límite entre las placas tectónicas de Norteamérica y el Caribe y cuenta con 14 fallas sísmicamente activas, condiciones que explican parte de la exposición de República Dominicana y Haití a los terremotos.
Entre las estructuras geológicas de mayor importancia se encuentran las fallas Septentrional y Enriquillo-Plantain Garden, vinculadas a algunos de los principales terremotos históricos registrados en la isla.
El terremoto más fuerte registrado instrumentalmente
Entre los eventos analizados destacó el terremoto del 4 de agosto de 1946, ocurrido frente a la costa noreste de República Dominicana.
Con una magnitud de 7.8, este movimiento es considerado el terremoto de mayor magnitud registrado instrumentalmente en La Española.
El sismo provocó importantes daños y estuvo acompañado por un tsunami que afectó zonas costeras del país, convirtiéndose en uno de los episodios sísmicos más relevantes de la historia dominicana.
Pero 1946 no constituye un hecho aislado.
Durante el conversatorio también fueron repasados los terremotos ocurridos en 1842, que afectaron principalmente el norte de La Española; los eventos registrados en 1751 en el sur; el terremoto de 1770, asociado a la falla de Enriquillo, y el devastador terremoto ocurrido en Haití en 2010.
Estos episodios muestran que la actividad sísmica forma parte de la historia geológica de la isla y que sus efectos han trascendido generaciones.
Una isla entre dos placas
El ingeniero geólogo Osiris de León, especialista en sismicidad y prevención de desastres, y el historiador, abogado y genealogista Joan Ferrer participaron como expositores del encuentro, moderado por José Enrique Delmonte, asesor cultural del Centro Cultural Taíno Casa del Cordón.
Durante la conversación se explicó que la ubicación de La Española en el límite de las placas del Caribe y Norteamérica genera un escenario de deformación tectónica permanente.
En ese contexto, las fallas geológicas constituyen zonas donde se acumula y libera energía, dando origen a movimientos sísmicos.
El problema no se limita, sin embargo, al movimiento de la tierra. La magnitud de un desastre depende también de factores como la calidad de las edificaciones, la ubicación de las comunidades, la densidad poblacional y el nivel de preparación existente.
Por ello, conocer dónde se encuentran las principales estructuras tectónicas y recordar los terremotos que han afectado históricamente la isla resulta fundamental para comprender el riesgo actual.
La historia como advertencia
Los especialistas destacaron que revisar los terremotos ocurridos durante los últimos siglos permite identificar patrones de recurrencia y comprender que un período prolongado sin un gran terremoto no significa que el riesgo haya desaparecido.
La actividad sísmica no puede predecirse con precisión en cuanto al día, hora o lugar exacto de un próximo terremoto, pero el conocimiento de las fallas activas y de los eventos históricos permite establecer escenarios de riesgo y fortalecer las medidas de prevención.
En ese sentido, la investigación histórica adquiere un valor que va más allá de preservar la memoria. Los registros de terremotos anteriores permiten conocer cuáles territorios han sido afectados, qué daños se produjeron y qué tan vulnerable ha sido la infraestructura ante estos fenómenos.
Preparación antes que reacción
Uno de los principales llamados realizados durante el conversatorio fue a fortalecer la conciencia ciudadana frente al riesgo sísmico.
La ubicación geográfica de República Dominicana hace que los terremotos formen parte de los fenómenos naturales que deben ser considerados dentro de la planificación del territorio.
La prevención comienza con conocer el riesgo, pero también implica contar con edificaciones adecuadas, planes familiares y comunitarios de emergencia y una población que sepa cómo actuar durante y después de un movimiento telúrico.
El mensaje central del encuentro fue precisamente ese: los terremotos forman parte de la historia de La Española, pero el impacto que pueden tener sobre la población también está relacionado con cuánto se prepare la sociedad para enfrentarlos.
La memoria de 1946, 1842, 1770, 1751 y otros grandes terremotos constituye, en ese sentido, una advertencia histórica sobre una isla que, por su posición entre dos placas tectónicas, continúa en movimiento.





