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Cinco años, una yipeta quemada y muchas preguntas: el misterio de la desaparición de Erick

AGENDA56, SANTO DOMINGO.- Han transcurrido 1,839 días desde la última vez que Erick Daniel Cordero Guzmán salió por la puerta de su casa en Buenos Aires de Herrera, Santo Domingo Oeste, con una sonrisa y la promesa de volver. Pero no ha regresado.

Amistoso, alegre, amigo del amigo, productivo, trabajador…, son algunos de los adjetivos con los que Ana Luisa Guzmán Herrera mantiene presente a su hijo desde ese martes 17 de agosto de 2021, en que Erick desapareció.

Licenciado en contabilidad y prestamista, descrito como “la llave de su familia”. El primer nieto y mayor de cuatro hijos, y recordado por sus hermanas de 8 y 10 años, quienes lo esperan de un viaje del que parece nunca regresar.

“Las dos más pequeñas me preguntan por él y yo les digo que está de viaje y dicen: ‘Pero Erick no va a llegar’”, expresó Ana Luisa, quien recuerda a su hijo como un joven productivo y con un gran futuro.

“Era un muchacho con una dirección muy proyectada, muy productivo, licenciado en contabilidad; se graduó a sus 22 años. Era un muchacho muy trabajador, muy ambicioso también”, describe la madre al joven.

Desde ese 17 de agosto, un cartel que reza «No descansaremos hasta que encontremos a Erick» junto a su foto en la entrada de su residencia es el presagio de lo que ha ocurrido en estos últimos cinco años: una búsqueda incesante que todavía no termina por el joven que, al momento de su desaparición, tenía 24 años.

Era un martes aparentemente normal, en que Erick salió de casa en su vehículo tras recibir una llamada, vistiendo un pantalón deportivo negro y un polo-shirt azul cielo, y a la fecha se mantiene como uno de los 241 casos de personas desaparecidas sin resolver que tiene la Dirección Central de Investigación (Dicrim) desde 2018 hasta julio de 2026, del total de desaparecidos en el mismo periodo que asciende a 4,171 reportes.

“Yo estaba haciendo comida y él me dijo que le guardara, que él venía de una vez; se fue muy contento, como una persona que le iba a pagar. Él recibió una llamada y esta es la hora en que lo estamos esperando todavía a cinco años, con todas las pruebas y todas las herramientas”, se lamenta Ana Luisa.

Las alarmas para esta madre se activaron al día siguiente de que Erick no regresó a casa y tampoco estaba en línea en redes sociales, algo inusual en el joven, lo que la llevó a contactar a sus amigos y a su novia, con quien para entonces tenía cinco meses de relación. Pero nadie sabía.

Desde ese momento, esta familia hizo de cada poste de luz un mural con fotos de Erick, números de contacto y una palabra que nadie quiere decir de un ser querido: desaparecido, en mayúscula y color rojo.

A las pocas horas de la desaparición de Erick, la noticia de que su vehículo, una Kia Sportage 2014, fue encontrado quemado en el Batey Palavé llegó a esta familia, que se dispuso a interponer una querella, lo que les fue impedido, porque aún no se habían cumplido las 72 horas para realizar el reporte.

“Nos tomaron la información, porque no podían poner la querella de que él estaba desaparecido porque no se habían cumplido las 72 horas”, denunció.

Los días transcurrieron y los videos de cámara de seguridad salieron a la luz: Erick montando a dos personas en su vehículo en el kilómetro 9 de la Autopista Duarte; sustracción de dinero de sus tarjetas por otras personas en el kilómetro 17 de la misma autopista.

A lo que se suma el número IP del celular de Erick para rastrear sus últimas conversaciones y su computadora portátil, que fue entregada por Ana Luisa a las autoridades y luego le fue devuelta vacía y sin respuestas de dónde está Erick.

“Yo no he recibido más respuestas, siempre ‘que estaban trabajando, que estaban trabajando’; en un 85 % se quedó la investigación y el 15 se lo tragaron, no sé qué pasó ahí”, expresó al tiempo de agregar sospechas de que alguien con influencias o uno de sus deudores pudo estar involucrado.

Asimismo, Bienvenida Herrera, abuela materna de Erick, recuerda que el día antes de su desaparición era feriado y él la acompañaba en la cocina cuando recibió una llamada con tono amenazante, que él, despreocupado, le señaló que se trataba de un relajo y la instó a que no perdiera su apetito; sin embargo, se quedó con ese mal sabor y la incertidumbre de saber quién era y si estaba relacionado con la desaparición repentina del joven.

Nunca la llamaron

Otra de las denuncias en el rastreo del paradero de Erick fue la inconsistencia de la investigación. Ana Luisa Guzmán denunció que a ocho meses de ver a Erick por última vez, las autoridades le informaron del hallazgo de un cadáver próximo a donde fue encontrado su vehículo, por lo que le notificaron que le harían una prueba de ADN para ver si se trataba de su hijo, pero nunca fue contactada nuevamente.

“Me llamaron para decirme que había aparecido un cadáver cerca de donde quemaron la yipeta, que me iban a llamar para hacerme la prueba de ADN, tampoco me la hicieron. Nunca me llamaron, nada de eso, que me iban a llamar y yo me quedé esperando que me llamaran y que me dieran respuesta del caso”, deplora Guzmán Herrera.

A cinco años de ver a Erick por última vez, esta madre se mantiene esperanzada en la justicia divina y en Dios para obtener alguna respuesta de su hijo, ya que a la fecha considera que la terrenal le ha fallado.

“Yo le dije a Dios: ´Tú le hablas a todo el mundo, yo quiero que tú me hables y me digas, ¿qué pasó con él? Dime, háblame’ y él en un sueño que me desperté una madrugada y me dijo, ‘yo te haré justicia y ellos caerán’ y esa es la palabra que yo mantengo ahí”, señaló.

Desaparecidos

Erick es uno de los nombres e historias que forman parte de la lista de desaparecidos en República Dominicana.

Solo en los primeros siete meses del 2026 se reportaron 375 casos entre hombres y mujeres, liderando el género masculino esta problemática que sume a cientos de familias en la búsqueda, con 257 casos y 118 féminas.

Desde 2018 hasta la fecha, las desapariciones en el país han mostrado una tendencia a la alza, pasando de 91 casos reportados en el 2018 a 667 en el 2025, conforme a datos del Dicrim.

En 2019 se reportaron 93 desapariciones, 108 en 2020; 77 casos en 2021, dando un salto a 324 reportes en 2022, 404 en 2023 y 392 en el año 2024.

Para enfrentar esta situación, el Ejecutivo promulgó el 3 de junio pasado la Ley No. 25-26, que crea el Sistema Nacional “Alertas RD” para la búsqueda de personas desaparecidas, ley que promueve la difusión masiva e inmediata de información relevante sobre personas desaparecidas y elimina que transcurran más de 24 horas para poder poner el reporte de desaparición o situación de peligro inminente.

Esta normativa realiza una tipificación especializada de las alertas según el perfil del afectado: alerta Amber para niños, niñas y adolescentes; Silver para adultos mayores de 65 años; Azul para personas que presenten discapacidad física y mental; y Rosa para mujeres en contexto de violencia de género o trata de personas.

A pesar de esta aprobación, Evelyn Abreu, presidenta de la Asociación Dominicana de Familiares de Desaparecidos (Asodofade), señaló que la ley aún no entra en funcionamiento, lo que mantiene a las familias enfrentando trabas a la hora de dirigirse a los destacamentos.

“Hemos evidenciado muchísimas barreras institucionales; una de ellas es que todavía al día de hoy las familias se enfrentan a la barrera de tener que esperar hasta 48 horas para interponer una denuncia de manera inmediata, lo que les juega en contra porque las primeras horas son vitales para el hallazgo con vida de una persona”, manifestó.

Evelyn, quien también se mantiene en la búsqueda de su madre, Ana Iris Román, desaparecida el 4 de julio de 2024, indicó que las familias se desgastan en la investigación, recopilación de información y realización de sus propias búsquedas, porque las autoridades competentes no asumen su responsabilidad frente a estos casos.

“Estas tareas no deben caer sobre quienes ya están viviendo una desaparición; eso debe recaer sobre las autoridades, porque si no pasa eso, estamos viviendo una transferencia de responsabilidades sobre quienes ya viven la consecuencia de una desaparición”, indicó Abreu.

Otra de las problemáticas que enfrentan los familiares de un desaparecido es el aprovechamiento de la situación por parte de algunas personas, quienes se acercan vía redes sociales con supuesta información, pidiendo dinero a cambio, y en que muchas familias caen en estas extorsiones.

Desde Asodofade también exigen la creación de un sistema de monitoreo y seguimiento, en el que a las familias se les informe el avance del caso, ya que, según denunció Evelyn, son ellos quienes tienen que ir de oficina en oficina en búsqueda de información.

Abreu destacó la creación del grupo de acompañamiento de duelo ambiguo “A tu lado”, un espacio gratuito con el auspicio de la Fundación Dándole sentido a la vida, en el que se reúnen cada semana para escuchar y acompañar a las familias.

Desde su creación en julio de este año, Evelyn destacó la participación de 18 familias que son guiadas por el tanatólogo Jorge Montoya Carrasquilla. En base a las experiencias que cuentan estas familias, este profesional especializado en acompañar a las personas durante procesos de duelo y pérdidas significativas realiza ejercicios, técnicas y herramientas para acompañarlos en su proceso.

Este 30 de agosto, Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, Abreu pidió a las autoridades que asuman su responsabilidad frente a este flagelo, mientras que a la sociedad en general la invitó a ser más empática, a compartir imágenes de desaparecidos y a tener mayor sensibilidad frente a estos casos.

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