Aplazan solicitud de apelación a condena de Elena Marizán por asesinato de Lohara Tavárez
SAN FRANCISCO DE MACORÍS.– La Cámara Penal de la Corte de Apelación de este departamento judicial aplazó para el próximo 23 de junio la audiencia en la cual María Magdalena Marizán Flores (conocida como Elena Marizán) busca obtener su libertad condicional, tras cumplir más de la mitad de la condena de 20 años que le fue impuesta por la autoría intelectual del asesinato de la joven estudiante de arquitectura, Lohara Tavárez Rosario.
El aplazamiento fue dictado a los fines de garantizar la presencia en el tribunal del señor Antonio Tavárez, padre de la víctima y querellante en el proceso, quien se encuentra actualmente en los Estados Unidos recibiendo tratamiento médico y no pudo asistir a la vista fijada para el día de hoy.
A su llegada y salida del tribunal, Elena Marizán rehusó ofrecer declaraciones ante las insistentes preguntas de los periodistas, quienes la cuestionaron sobre si existía un arrepentimiento real de su parte ante un crimen que consternó a la sociedad civil hace 17 años.
Durante la sesión de trámite, el tribunal también aclaró de manera formal a la interna que los jueces que originalmente participaron en fases previas de su proceso penal no formarán parte del tribunal que decidirá sobre su libertad condicional, esto con el objetivo de velar por la debida transparencia y los mandatos estipulados por la ley.
«Pocos son, pero exigimos que los cumpla»: Familiares de Lohara se mantienen firmes
A las afueras del Palacio de Justicia, miembros de la familia Tavárez Rosario reiteraron su firme postura de rechazo ante cualquier solicitud que intente liberar de manera anticipada a la condenada.
«Nosotros esperamos que el próximo 23 de junio sigan ratificando la medida de sus 20 años. Con eso no se paga [la vida de Lohara], pero por lo menos eso fue lo que dictó la justicia… Nosotros no nos vamos a cansar hasta que cumpla sus 20 años», expresó de manera categórica un portavoz de la familia ante los medios locales.
Los parientes recordaron el dolor latente en San Francisco de Macorís por un hecho calificado como un «crimen atroz» en perjuicio de una joven de apenas 19 años que tenía todo un futuro por delante. Pese a que el caso ocurrió hace casi dos décadas, sigue manteniéndose con total vigencia en la memoria social de la región norte del país.





