Locales

Cuando la lluvia no es el problema, sino la falta de conciencia

Por: Jonathan Suárez

En San Francisco de Macorís, cada vez que el cielo se nubla y la lluvia empieza a caer, no solo se activa el temor por las inundaciones, sino también un ciclo repetitivo de quejas, indignación momentánea y olvido colectivo.

Pero seamos claros: aquí el problema no es únicamente la lluvia. El verdadero problema es la falta de conciencia ciudadana y la alarmante ausencia de educación cívica.

Las calles no se inundan por arte de magia. Se inundan porque están llenas de basura. Porque los imbornales están tapados con fundas plásticas, botellas y desperdicios que los mismos munícipes lanzan sin el más mínimo sentido de responsabilidad. Luego, cuando el agua no encuentra por dónde correr, busca su propio camino… y ese camino casi siempre termina dentro de las casas, arrastrando todo a su paso.

Es fácil señalar a las autoridades. Es cómodo culpar al ayuntamiento, al gobierno de turno o a cualquier institución. Y sí, tienen su cuota de responsabilidad. Pero hay una verdad que incomoda: no existe gestión municipal capaz de soportar el nivel de irresponsabilidad ciudadana que se vive día a día.

La educación no es solo ir a la escuela. Es entender que tirar basura en la calle es cavar nuestra propia desgracia. Es comprender que cada funda que lanzamos es una inundación en potencia. Es asumir que el espacio público es responsabilidad de todos.

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