
Haití clasifica para el Mundial de Fútbol del 2026
Haití, un país sin nisiquiera estadio de fútbol, sin campeonato nacional durante varios años, sin competiciones interescolares e interjuveniles, logró clasificarse para la Copa del Mundo de 2026 en un contexto marcado por el terror de las bandas armadas que han destruido lo poco que quedaba en términos de vida deportiva en este país apasionado por el fútbol.
La selección haitiana de fútbol logró el martes su segunda clasificación a un mundial tras vencer a la de Nicaragua por 2-0 en la última jornada del Grupo C de las eliminatorias.
El equipo dirigido por el francés Sébastien Migné jugará la Copa del Mundo por segunda vez en su historia tras su única participación, en Alemania 1974, en la que quedó eliminada en la primera ronda.
Debido a la violencia de las bandas armadas, la práctica del fútbol está paralizada en la región de Puerto Príncipe, donde las escuelas de fútbol están cerradas y los campos de fútbol abandonados, imposibilitando el surgimiento de nuevos talentos.
Ante esta realidad, el exilio constituye el principal refuerzo para el deporte haitiano. Así, la selección nacional está compuesta por jugadores que evolucionan en ligas mayoritariamente europeas, pero también por jugadores que ni siquiera recuerdan la última vez que estuvieron en Haití.
En este contexto, Haití se ve obligado a disputar todos sus partidos internacionales fuera de sus fronteras, utilizando campos de clubes y selecciones nacionales, hasta el punto de tener un seleccionador nacional que nunca ha pisado suelo haitiano.
Tras la clasificación al Mundial 2026, la tristeza se ha apoderado de los aficionados de fútbol por el hecho de no poder ver a sus jugadores después de la victoria, un acontecimiento para esta nación, que vio en ese partido «una segunda batalla», debido a que coincidió con la celebración del 222 aniversario de la batalla de Vertières, que definió la independencia de la isla de Francia.





