
Café con pan, con torta o con chisme: Hoy es el Día Internacional del Café, ¿ya te tomaste el tuyo?
Este 1 de octubre, el mundo celebra el Día Internacional del Café, y en República Dominicana, la efeméride no pasa desapercibida. Más allá de su aroma envolvente y su sabor intenso, el café representa una costumbre arraigada, una pausa necesaria y, para muchos, el inicio real del día.
Desde los campos de Jarabacoa hasta las mesas de Santo Domingo, el café es parte del ADN nacional. Según cifras del Ministerio de Agricultura, más de 25 mil familias dependen directamente del cultivo de café, mientras que miles más lo consumen a diario como parte de su rutina, tradición o ritual.
“En mi casa no se habla hasta que se toma café”, comenta entre risas doña Carmen, una vendedora de empanadas en San Francisco de Macorís. Su testimonio refleja lo que muchos dominicanos sienten: el café no es solo una bebida, es un momento de conexión.
☕ Café dominicano: sabor con historia
La República Dominicana produce variedades de café arábica de alta calidad, cultivadas en zonas montañosas con condiciones ideales. Aunque el país no figura entre los mayores exportadores del mundo, su café es altamente valorado por su perfil suave, con notas dulces y baja acidez.
En los últimos años, el auge de cafeterías artesanales y el interés por métodos como el pour over, la prensa francesa o el cold brew han revitalizado el consumo urbano, especialmente entre jóvenes. Sin embargo, el café colado en greca sigue siendo el rey en los hogares.
☕ Más que sabor: salud y sostenibilidad
Expertos como el gastroenterólogo Saurabh Sethi han destacado los beneficios del café en la salud intestinal, cerebral y hepática, siempre que se consuma con moderación y sin excesos de azúcar. En el país, iniciativas como el programa de Café Sostenible buscan mejorar las prácticas agrícolas y proteger los ecosistemas cafetaleros.
☕ Un café por la memoria
Este año, el Día Internacional del Café también sirve para recordar los desafíos que enfrenta el sector: desde el cambio climático que afecta las cosechas, hasta la necesidad de políticas públicas que fortalezcan la producción local y promuevan el consumo responsable.
Mientras tanto, en cada rincón del país, el café sigue siendo ese abrazo caliente que acompaña conversaciones, madrugadas, sobremesas y sueños. Porque en República Dominicana, el café no se toma: se vive.





