
Demanda de paternidad atrasa cremación del cuerpo de Diego Maradona

ARGENTINA.- A casi un mes de la muerte de Diego Maradona por una parada cardiorrespiratoria, se suceden las disputas legales sobre su paternidad y herencia.
La Justicia argentina decretó el pasado miércoles que el cuerpo de la leyenda del fútbol «debe conservarse» hasta resolver una demanda de paternidad pendiente, retrasando así los planes de cremación.
La demanda fue presentada por una mujer de 25 años, Magalí Gil, quien afirma que Maradona podría ser su padre. La corte respondió diciendo que debía presentarse una muestra de ADN del futbolista para resolver el caso.
Maradona tuvo dos hijas concebidas en matrimonio, pero tras su divorcio había reconocido la paternidad de otros seis hijos. Gil no está incluida.
Las demandas de paternidad son uno de los tantos reclamos que han sucedido a la muerte del astro argentino, incluyendo derechos sobre su herencia, una larga lista de propiedades y lucrativos acuerdos de derechos de imagen.
Gil, adoptada, afirma que su madre la contactó hace dos años para advertirle que su padre «podría ser Diego Maradona».
En un video publicado en Instagram, Gil dijo que es un «derecho universal» saber si «Diego Maradona era su padre biológico o no».
Los reclamos de paternidad fueron asunto común en la intensa vida de Maradona.
Durante años, Maradona negó otros herederos además de Gianinna, de 31 años, y Dalma, de 33, ambas hijas que tuvo con su exesposa Claudia Villafañe, de quien se divorció en 2003 tras casi 20 años de matrimonio.
Maradona reconoció a Diego Junior, de 34 años, y a Jana, de 24, a mediados de la década de 2010 después de batallas judiciales con sus madres.
No hubo tal disputa de paternidad por el nacimiento en 2013 de su segundo hijo varón, Diego Fernando, quien tiene siete años y cuya madre es Verónica Ojeda, en ese entonces pareja del exfutbolista y que mantuvo amistad con él después de ello.
Luego se produjo un acontecimiento sorprendente en 2019, cuando el abogado de Maradona informó que el futbolista había aceptado la paternidad de tres hijos nacidos en Cuba, donde pasó cuatro años desde 2000 para tratar su adicción a las drogas.





