Dicen que todas esas pérdidas deben estar cubiertas por las pólizas.
Las Grandes Ligas acortaron los entrenamientos de primavera y pospusieron el inicio de su temporada regular en marzo, luego comenzó un calendario reducido de 162 partidos a apenas 60 a fines de julio durante el cual los aficionados fueron excluidos de los campos de juego.
La mayoría de los partidos de postemporada se jugaron sin aficionados, aunque hubo una capacidad limitada de aproximadamente 11.000 por encuentro en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional y la Serie Mundial, que se llevó a cabo en Arlington (Texas).
En un comunicado oficial, las Mayores indican que «debido al coronavirus, las entidades de las Grandes Ligas, incluidas las de los 30 clubes que las conforman, han incurrido en pérdidas financieras significativas como resultado de nuestra incapacidad para jugar partidos, albergar aficionados y realizar operaciones comerciales normales durante gran parte de la temporada 2020».
Agregan que «creemos firmemente que estas pérdidas están cubiertas por completo por nuestras pólizas de seguro y confiamos en que el tribunal y el jurado estarán de acuerdo».
Las aseguradoras en muchos casos han insistido en que las pérdidas económicas provocadas por el coronavirus no constituyen pérdidas físicas ni daños materiales.
Mentras que las Grandes Ligas afirman que el virus ha provocado ambos efectos negativos.