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¡32 años ayudando a los demás! Yadira García se jubila y deja una huella de solidaridad en la UASD-SFM

AGENDA56, SAN FRANCISCO DE MACORÍS.- Tras 32 años de servicio ininterrumpido en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Recinto San Francisco de Macorís, Yadira Mercedes García se acogió recientemente a la jubilación, dejando una trayectoria marcada por el compromiso institucional, la defensa de los derechos de los trabajadores y una vocación de solidaridad que trascendió las responsabilidades de los diferentes cargos que desempeñó.

Su retiro representa mucho más que el cierre de una etapa laboral. Para numerosos empleados universitarios, significa la salida formal de una compañera que durante más de tres décadas se convirtió en un referente de apoyo, acompañamiento y disposición para ayudar, especialmente en situaciones de enfermedad, dificultades económicas y conflictos relacionados con los derechos laborales.

Yadira García pertenece a esa historia humana de la UASD-SFM que no siempre aparece recogida en los informes institucionales ni en las memorias de gestión, pero que permanece viva en el recuerdo de quienes han contribuido a construir la Universidad desde sus diferentes espacios de trabajo.

Su vinculación con la academia comenzó como estudiante del programa Beca Estudio y Trabajo (BET). Posteriormente, en 1993, ingresó formalmente a la institución mediante lo que ella misma denomina el «último concurso», realizado durante la gestión del entonces rector Roberto Reyna.

Desde entonces, desempeñó distintas responsabilidades, entre ellas Oficinista I, Oficinista II, recepcionista, auxiliar de procesos técnicos bibliotecarios y, finalmente, asistente operativa. Sin embargo, su trayectoria terminó trascendiendo las atribuciones propias de esos puestos, particularmente por su participación en labores de acompañamiento y asistencia social a los trabajadores universitarios.

Durante estos 32 años, en el hoy Recinto San Francisco de Macorís, anteriormente Centro Universitario Regional del Nordeste (CURNE), Yadira hizo del servicio a los demás una práctica cotidiana.

Su número telefónico se convirtió, para muchos compañeros, en uno de los primeros contactos cuando surgía una emergencia. Su presencia era frecuente ante la enfermedad, la necesidad, las injusticias o cualquier otra circunstancia que demandara orientación y una mano amiga.

La solidaridad que caracterizó su paso por la institución no estuvo limitada a horarios de oficina ni a procedimientos administrativos. En numerosas ocasiones, ayudar significó realizar diligencias fuera de sus funciones, acompañar personalmente a compañeros o asumir como propias dificultades que afectaban a otras familias universitarias.

Una solidaridad que dejó testimonios

Entre las experiencias que reflejan esa vocación de servicio figura el testimonio de una trabajadora universitaria cuya hermana permaneció durante siete días ingresada en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).

Según relató, la familia enfrentaba una cuenta hospitalaria superior a los 200 mil pesos, luego de que la cobertura del seguro médico del magisterio resultara insuficiente.

Fue entonces cuando Yadira intervino para gestionar la entrada de la cobertura correspondiente al seguro de la UASD, permitiendo que la mayor parte de los gastos pendientes fuera asumida por la aseguradora.

«Tuve a mi hermana en la Unidad de Cuidados Intensivos durante siete días y, gracias a ella, a sus ideas, pero sobre todo a las diligencias que hizo con el seguro, pudimos enfrentar aquella situación», expresó la empleada.

La trabajadora explicó que, gracias a esas gestiones, su familia terminó pagando apenas cien pesos de una cuenta que inicialmente representaba una considerable carga económica.

«A mi compañera Yadira le agradezco por ser un ser humano extraordinario. Se puede contar con Yadira García a cualquier hora y en cualquier momento», manifestó.

Este testimonio constituye apenas una muestra de las experiencias que otros servidores universitarios podrían contar sobre las gestiones realizadas por García durante sus años de servicio.

Su firmeza en la defensa de los trabajadores

La trayectoria de Yadira García también estuvo estrechamente vinculada a la Asociación de Empleados Universitarios (ASODEMU), organización desde la cual participó en la defensa de reivindicaciones laborales y en el acompañamiento de trabajadores que reclamaban el reconocimiento de sus derechos.

Su compromiso gremial no estuvo exento de contradicciones con las autoridades universitarias.

En determinados momentos llegó a recibir reprimendas de algún rector que consideraba que, por pertenecer a su misma corriente política, no debía acompañar a quienes acudían a exigir reivindicaciones.

Sin embargo, Yadira mantuvo una posición firme: compartir determinadas concepciones políticas no significaba renunciar al derecho de disentir, reclamar o respaldar a quienes entendía que tenían una causa justa.

Esa independencia de criterio marcó buena parte de su trayectoria. Nunca fue una mujer sumisa frente a las decisiones que consideraba injustas, aun cuando expresar sus posiciones pudiera generarle dificultades o contradicciones con quienes ejercían el poder.

Defender derechos, acompañar reclamos y negarse a confundir lealtad política con obediencia ciega tuvo sus costos. No obstante, su disposición de servir a los demás permaneció como una constante a lo largo de su vida universitaria.

Como suele suceder en trayectorias tan extensas, tampoco faltaron las incomprensiones, actitudes ingratas y desencuentros con personas que, al alcanzar determinadas posiciones de autoridad, parecen olvidar los sacrificios y aportes de quienes estuvieron mucho antes de su llegada.

En ese contexto cobra significado la reflexión de José Martí: «El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz».

Porque los cargos son transitorios, mientras que el respeto, la gratitud y las obras construidas al servicio de los demás permanecen como parte de la memoria institucional.

Las diferencias circunstanciales no pueden convertirse en elementos que opaquen una trayectoria de entrega, compromiso y amor por la Universidad.

ASODEMU reconoce sus 32 años de entrega

El compromiso de Yadira García con la institución y sus compañeros también recibió un reconocimiento formal de la Asociación de Empleados Universitarios.

Mediante la Resolución núm. 024-2026, aprobada el 24 de junio de 2026, ASODEMU reconoció sus 32 años de servicio ininterrumpido, destacando su compromiso, entrega y lealtad tanto a la Universidad Autónoma de Santo Domingo como a la organización gremial.

La distinción representa una expresión institucional de gratitud hacia una trabajadora cuya labor trascendió sus responsabilidades administrativas para convertirse en una referencia de solidaridad dentro de la comunidad universitaria.

Y es que las instituciones no se construyen únicamente mediante resoluciones, edificios, autoridades y estructuras administrativas. También se sostienen sobre la historia de hombres y mujeres que, desde posiciones muchas veces discretas, dedican buena parte de sus vidas a servir a los demás.

En el caso de Yadira, ese compromiso estuvo presente durante más de tres décadas y se manifestó en gestiones, acompañamientos, reclamos y acciones que dejaron huellas en la vida de numerosos compañeros.

Una jubilación que no borra su historia

La jubilación de Yadira Mercedes García no debe entenderse simplemente como la salida de una empleada después de más de treinta años de labores.

Se jubila una trabajadora, pero permanece una historia. Se cierra formalmente una etapa administrativa, pero continúa viva una memoria construida durante décadas entre compañeros que pueden recordar alguna diligencia, una llamada, una gestión oportuna o un momento difícil en el que Yadira estuvo presente.

Su paso por la Universidad demuestra que existen responsabilidades que terminan con una resolución de jubilación, pero también vocaciones de servicio que difícilmente conocen el retiro.

Aunque deja de ocupar formalmente un puesto en la UASD-SFM, para muchos trabajadores continuará siendo aquella compañera a quien acudir cuando una circunstancia adversa reclame orientación, apoyo o simplemente solidaridad.

Después de tantos años, ayudar dejó de ser una responsabilidad asociada a un cargo para convertirse en una manera de relacionarse con los demás.

Por eso, al valorar su trayectoria, quizás resulte insuficiente limitar su legado a los cargos desempeñados o a la cantidad de años acumulados en la institución. Su mayor reconocimiento permanece en la memoria de quienes compartieron con ella décadas de vida universitaria y encontraron, en algún momento de dificultad, una mano solidaria y una disposición permanente para ayudar.

Yadira Mercedes García deja de ser empleada activa de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, pero no deja de pertenecer a esa Universidad humana que contribuyó a construir.

¡Enhorabuena, Yadira! Ahora toca disfrutar de todo lo sembrado y cosechar el cariño, el respeto y la gratitud que dejan 32 años de entrega.

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